"Pasamos mucho miedo esa noche", cuenta Zouhair Hamidallah tras el cierre del centro el día del apagón
El cierre del centro nocturno de la calle Varela en el barrio del Realejo el pasado lunes dejó a Zouhair Hamidallah y a otras 39 personas sin un techo, coincidiendo con la noche del apagón nacional.
El pasado lunes, el Ayuntamiento de Granadacerró el centro nocturno de la calle Varela, anulando 40 plazas destinadas a personas sin hogar. La clausura, que coincidió con el apagón nacional, dejó a decenas de personas como Zouhair Hamidallah en una situación de extrema vulnerabilidad.
"Pasamos mucho miedo esa noche", ha relatado Zouhair Hamidallah, quien cada noche encontraba refugio en este centro, ubicado en el barrio del Realejo. La oscuridad, el frío y la incertidumbre marcaron la noche para quienes no tuvieron otra opción que dormir en la calle.
La alcaldesa Marifrán Carazo declaró el pasado lunes, a preguntas de los medios, que el cierre del centro estaba previsto al tratarse de un recurso temporal dentro del plan de invierno. Hoy, según han informado fuentes del Ayuntamiento a Onda Cero Granada, aseguran que el centro "se cerró puesto que acabó el programa ola de frío" y que "pronto empezará el de la ola de calor".
Colectivos sociales denuncian la falta de recursos dignos
Sin embargo, colectivos como La Calle Mata y la Asociación Pro-Derechos Humanos se preguntan qué pasará con estas 40 personas mientras tanto y denuncian la falta de alternativas estables y adecuadas.
Carmen Caballos, representante de la Asociación Pro-Derechos Humanos de Andalucía, lamentó que, tras el cierre, muchos se vean obligados a acudir a centros saturados o en condiciones indignas. Denunció, además, que el centro de la calle Aranda presenta butacas en mal estado, lejos de ofrecer un mínimo de comodidad y dignidad.
La edil socialista Nuria Gutiérrez ha recordado que hace meses, en un pleno municipal, el equipo de gobierno aseguró que "todo seguiría con normalidad" tras la ola de frío.
Mientras tanto, personas como Zouhair Hamidallah siguen buscando cada noche un lugar seguro donde dormir, en una ciudad que, para muchos, les ha dejado sin refugio ni respuestas.