Las obras de restauración en el Parador de Granada han sacado a la luz importantes hallazgos que modifican la cronología conocida del antiguo palacio nazarí sobre el que se asienta.
Hasta ahora, los estudios situaban su construcción en la etapa de Muhammad III (1303-1309). Sin embargo, las nuevas investigaciones han determinado que las dos crujías principales del edificio datan, al menos, de 1232, adelantando más de medio siglo su origen.
La directora del Parador, Miriam Montero, ha destacado que esta intervención ha permitido analizar las distintas fases constructivas del edificio, desde su origen nazarí hasta su posterior transformación en convento cristiano.
Entre los descubrimientos más relevantes se encuentran los resultados de pruebas de carbono 14 realizadas en diferentes dependencias, así como el hallazgo de una letrina nazarí sellada, ya documentada en su día por el arquitecto Leopoldo Torres Balbás.
Este hallazgo ha permitido conocer incluso aspectos de la vida cotidiana de la época, como la alimentación, aportando un valor añadido a la investigación histórica del monumento.
Desde el Parador subrayan que estos trabajos han supuesto “poner patas arriba” el conocimiento previo sobre el edificio, abriendo nuevas líneas de estudio sobre su evolución histórica. Gracias a estos trabajos, no solo se ha garantizado la conservación del edificio, sino que también se ha enriquecido el relato histórico que se ofrece a los visitantes, incorporando los nuevos descubrimientos a la interpretación del monumento.
El resultado, según la dirección del Parador, permite ofrecer una visión más completa y rigurosa de uno de los enclaves más emblemáticos del legado nazarí en Granada.