Tribunales

A juicio el caso de la mujer abrasada en una escape room de Cájar: la Fiscalía pide dos años de prisión para tres acusados

El accidente ocurrió en junio de 2022, cuando una mujer de 42 años sufrió quemaduras severas tras ser rociada con un líquido que contenía gasolina y al que presuntamente prendieron fuego durante el desarrollo del juego.

Redacción

Granada |

A juicio el caso de la mujer abrasada en una escape room de Cájar: la Fiscalía pide dos años de prisión para tres acusados | Europa Press

El Juzgado de lo Penal número 5 de Granada celebra este lunes una de las vistas más esperadas relacionadas con un accidente ocurrido en una escape room de Cájar, en el área metropolitana de Granada. Tres hombres vinculados a la actividad se enfrentan a penas de prisión por las graves lesiones sufridas por una participante que resultó abrasada durante una prueba del juego de escapismo.

La Fiscalía solicita para los tres acusados una condena de dos años de prisión por un delito de lesiones por imprudencia. Por su parte, la acusación particular, ejercida por la víctima con el asesoramiento del bufete HispaColex, eleva la petición hasta los tres años de cárcel.

Inicialmente, ambas acusaciones reclamaban además una indemnización cercana a los dos millones de euros por las secuelas físicas y psicológicas derivadas del suceso. Sin embargo, según han explicado desde la acusación particular, la reclamación económica se tramitará finalmente por la vía civil para evitar nuevos retrasos en la causa penal.

El procedimiento judicial ha sufrido ya dos aplazamientos y las discrepancias en torno a la compensación económica han dificultado hasta ahora cualquier posibilidad de acuerdo entre las partes.

Escape room de Cájar: qué ocurrió durante el juego que acabó en tragedia

Los hechos se remontan a junio de 2022. La víctima, que entonces tenía 42 años, sufrió quemaduras de extrema gravedad que obligaron a su ingreso en la Unidad de Cuidados Intensivos del área de Quemados del Hospital Universitario Virgen del Rocío de Sevilla.

La sesión comenzó en la cocina de una vivienda habilitada para la actividad, donde seis participantes permanecieron encerrados hasta resolver una serie de enigmas. Posteriormente accedieron a otras habitaciones en las que intervenían actores caracterizados como parte de la experiencia.

Según recoge el escrito de acusación de la Fiscalía, dos de los ahora investigados aparecieron en una de las estancias y ordenaron a la mujer subirse a una silla. Allí fue atada de manos y se le colocó una soga al cuello. Aunque logró liberarse discretamente, permaneció inmóvil para no ser descubierta.

Fue entonces cuando, presuntamente, uno de los acusados la roció con un líquido procedente de un bidón. La víctima advirtió en repetidas ocasiones que el producto desprendía un fuerte olor a gasolina, pero sus avisos no fueron atendidos.

¿Cómo se produjo el incendio en la escape room de Cájar?

De acuerdo con el relato de la Fiscalía, uno de los investigados encendió un mechero cerca de la participante. La mujer consiguió apagar la llama soplando en dos ocasiones, pero en un tercer intento no logró evitar que el fuego alcanzara el líquido inflamable que cubría su ropa y su cuerpo.

La víctima comenzó a arder mientras el acusado abandonaba la estancia. En medio de la desesperación, se quitó la camiseta en un intento de sofocar las llamas. Un amigo suyo, que se encontraba encerrado en un ataúd como parte de otra prueba, le gritaba que rodara por el suelo para extinguir el fuego.

La mujer apenas podía reaccionar debido al humo acumulado en la habitación y a la falta de visibilidad. Finalmente, uno de los acusados acudió en su ayuda, utilizó un extintor para apagar las llamas y la trasladó al exterior, donde también le echaron agua hasta la llegada del resto de participantes.

El accidente de la escape room de Cájar pudo afectar a más jugadores, según la investigación

Las pesquisas también ha revelado que varios participantes habían sido previamente rociados con el mismo líquido inflamable en otra estancia del recorrido.

Según sostiene la acusación, los investigados habrían actuado de forma similar con otros jugadores, que se encontraban supuestamente a la espera de que la prueba continuara, lo que habría incrementado el riesgo de que se produjeran más víctimas.

Tras el grave accidente y la repercusión que alcanzó el caso, la empresa responsable de la escape room anunció la suspensión de su actividad.

Ahora, cuatro años después de los hechos, el juicio tratará de determinar la responsabilidad penal de los tres acusados en un caso que conmocionó a Granada y que reabrió el debate sobre las medidas de seguridad en este tipo de experiencias de ocio inmersivo.