Casi una década después, los abogados de Juana Rivas admiten que la madre de Maracena vuelve a la casilla de salida de su largo laberinto judicial.
A las diez y diez de la mañana, Juana Rivas ha llegado al Juzgado de Instrucción número 4 de Granada “tranquila”, aunque visiblemente afectada, acompañada por sus abogados. La madre de Maracena ha tenido que declarar como investigada por el presunto secuestro de su hijo menor, Daniel.
El Gobierno la indultó en 2021 por un delito similar, con la condición de no reincidir. Sin embargo, la historia parece repetirse. Su expareja, Francesco Arcuri, la ha denunciado nuevamente al no regresar el menor a Italia en el plazo fijado por la justicia italiana tras pasar las vacaciones de Navidad en España con su madre.
Durante aproximadamente una hora, Rivas ha respondido únicamente a las preguntas de su abogado, Carlos Aránguez, centrando su testimonio en demostrar los malos tratos que, según afirma, habría sufrido su hijo menor a manos del padre.
A la salida de los juzgados, Aránguez ha explicado que la jueza ha pedido discreción para proteger la imagen del menor. No obstante, la defensa ha aportado informes médicos, fotografías y grabaciones como pruebas del supuesto entorno de violencia.
“Este proceso debe servir para valorar el entorno de maltrato que el niño habría sufrido”, señaló el letrado, recordando además que Gabriel, el hijo mayor de la pareja —ya mayor de edad—, declaró públicamente haber sido víctima de maltrato por parte de su padre.
A su salida, visiblemente emocionada, Juana Rivas pidió que “se acabe el circo y se escuche a mi hijo”, quien actualmente vive con su padre en Italia. “Mi hijo saldrá de ahí”, insistió ante los medios.
Por su parte, el abogado de Arcuri, Enrique Zambrano, recordó que la causa actual “no tiene que ver con los presuntos malos tratos, sino con la sustracción del menor, un delito que vulnera el derecho de custodia que ostenta el padre”.
Zambrano aseguró además que el niño “se encuentra estupendamente en Italia con su padre”.