Gil Tamayo, sobre el proyecto de la Abadía del Sacromonte: “No voy a hacer ningún hotel ni pegar ningún pelotazo; tengo allí un muerto, una ruina"
El arzobispo de Granada, José María Gil Tamayo, ha defendido en Onda Cero Granada el proyecto para estudiar un posible uso hotelero de una parte de la Abadía del Sacromonte y ha asegurado que el objetivo es dar utilidad a "una zona actualmente en ruinas" para "contribuir al mantenimiento del conjunto histórico".
El arzobispo de Granada, José María Gil Tamayo, ha defendido en Más de Uno Granada con Juan Andrés Rejón el proyecto para estudiar un posible uso hotelero de una parte de la Abadía del Sacromonte y ha respondido a las críticas de asociaciones proteccionistas y partidos políticos. Gil Tamayo recalca que la Archidiócesis no va a construir directamente ningún hotel y que, de momento, se plantea elaborar un estudio para poner ese espacio a disposición de posibles inversores con el objetivo de generar recursos para conservar el conjunto histórico.
Gil Tamayo: “El arzobispo no va a hacer ningún hotel”
El proyecto para dar un nuevo uso a una parte de la Abadía del Sacromonte ha generado un debate en Granada al plantearse la posibilidad de que este espacio pueda acoger un establecimiento hotelero. Una iniciativa que ha recibido críticas de colectivos proteccionistas y formaciones políticas y a la que el arzobispo de Granada, José María Gil Tamayo, ha respondido en una entrevista en Onda Cero Granada.
Gil Tamayo ha querido marcar distancias con la idea de que la Iglesia esté impulsando la construcción de un hotel de lujo en el conjunto monumental. “El arzobispo no va a hacer ningún hotel. Ni voy a pegar ningún pelotazo”, ha asegurado de forma contundente.
El arzobispo ha explicado que la iniciativa se encuentra todavía en una fase previa y que lo que pretende hacer la Archidiócesis de Granada es elaborar un estudio que pueda ponerse a disposición de posibles grupos empresariales interesados en invertir en ese espacio.
La fórmula que plantea Gil Tamayo pasa por que una empresa pueda asumir la inversión necesaria para desarrollar un establecimiento hotelero y que, mediante unos beneficios previamente pactados, se puedan obtener recursos destinados al mantenimiento de la propia Abadía del Sacromonte.
El arzobispo de Granada asegura que la Abadía del Sacromonte es "un muerto y una ruina”
El arzobispo ha utilizado una expresión especialmente contundente para explicar por qué considera necesario buscar un nuevo uso para parte de las instalaciones. “Tengo allí un muerto, una ruina”, ha afirmado durante la entrevista con Onda Cero Granada.
Gil Tamayo se refiere a una zona concreta del complejo que, según ha explicado, no cuenta actualmente con un uso que permita garantizar su mantenimiento. Su intención es poner ese espacio “a disposición” para conseguir que pueda ser útil tanto para la sociedad como para la conservación del propio conjunto histórico.
“No voy a dejarlo en la ruina”, ha señalado el arzobispo, que considera necesario encontrar una fórmula que permita aprovechar ese espacio y, al mismo tiempo, contribuir económicamente a la conservación del resto de la Abadía.
La propuesta, por tanto, no contempla convertir el conjunto de la Abadía del Sacromonte en un hotel, sino estudiar la posibilidad de que una parte concreta actualmente en desuso pueda tener una actividad que contribuya a sostener económicamente el complejo.
El objetivo de la Archidiócesis: financiar la conservación de la Abadía
Uno de los argumentos centrales de Gil Tamayo es precisamente el coste de conservación del patrimonio histórico y artístico. El arzobispo sostiene que el conjunto del Sacromonte necesita recursos para poder mantenerse y que la posible explotación de ese espacio permitiría generar ingresos destinados a ese objetivo.
Entre las prioridades que ha citado se encuentran el mantenimiento del culto, la conservación del espacio cultural y el mantenimiento de los puestos de trabajo vinculados al complejo.
“Lo que vamos a hacer (...) es ponerlo a disposición y hacerlo que aquello sea útil, y sea útil para la sociedad, sea útil para el conjunto histórico que no se puede mantener por sí”, ha explicado.
Gil Tamayo ha defendido que la Iglesia debe buscar fórmulas que permitan que su patrimonio continúe al servicio de la sociedad, especialmente cuando se trata de edificios históricos que requieren una inversión constante para su conservación.
Gil Tamayo rechaza que se trate de un proyecto para “hacer dinero”
Ante las críticas surgidas en torno a la iniciativa, el arzobispo ha insistido en que el propósito no es obtener un beneficio particular, sino conseguir recursos para mantener la Abadía del Sacromonte.
Gil Tamayo ha puesto como ejemplo su experiencia en la gestión del patrimonio de la Iglesia en Castilla y León, donde, según ha explicado, se han impulsado proyectos para recuperar edificios que se encontraban cerrados o en situación de deterioro mediante nuevos usos compatibles con su carácter religioso y cultural.
En ese sentido, ha defendido que una posible actividad hotelera tendría que permitir mantener el resto del complejo y garantizar la continuidad de sus usos. “No para ganar dinero, sino para poder mantenerlo”, ha señalado al explicar la filosofía de este tipo de iniciativas.
Un posible hotel condicionado al respeto del patrimonio y del entorno
El arzobispo ha subrayado que cualquier proyecto que pudiera desarrollarse en la Abadía del Sacromonte tendría que respetar el carácter del conjunto y su entorno.
Gil Tamayo ha hecho referencia expresamente al espacio ecológico y ambiental, y ha defendido que cualquier eventual inversión debería plantearse bajo esas condiciones.
La iniciativa se encuentra, por tanto, pendiente de que se complete el estudio y de que pueda existir interés empresarial en desarrollar el proyecto. No hay, según las palabras del arzobispo, un hotel en construcción ni una actuación hotelera ya aprobada.
“Si no sale, bendito sea Dios”
Preguntado por la posibilidad de que finalmente el proyecto no salga adelante, Gil Tamayo ha asegurado que no lo afrontaría como una frustración y que la Archidiócesis seguirá buscando alternativas para dar una solución a ese espacio.
“Si no salen, bendito sea Dios, vamos a seguir utilizando la cabeza”, ha afirmado.
El arzobispo ha defendido así la necesidad de combinar sus convicciones religiosas con la búsqueda de soluciones prácticas para conservar el patrimonio. Una posición que ha resumido recurriendo a una conocida frase de G. K. Chesterton: “Dios a la entrada de la iglesia nos pide que nos quitemos el sombrero, no que nos quitemos la cabeza”.
La Archidiócesis de Granada mantiene así abierta la posibilidad de estudiar un nuevo uso para una parte de la Abadía del Sacromonte, con la premisa de que los recursos que pudiera generar reviertan en la conservación y mantenimiento del conjunto histórico.