Rubi es el principal responsable
La mala racha de la UD Almería comienza a tener un principal responsable, el técnico. La figura de Rubi se ha ido debilitando durante los dos últimos meses, por lo que Juan Antonio Manzano ha reflexionado hoy sobre la complicada situación del club.
No es problema de un día, el agujero es más profundo. Los aficionados hace tiempo que tomaron posiciones al respecto, mientras que otros hemos necesitado un camino mayor, acumular tropiezos y sumar decepciones, para terminar entrando en el clamor de los descreídos. La derrota del Almeria ayer en Éibar es de las que tienen sabor a definitivo.
Aunque no concluyente en cuanto a los clasificatorio, porque la tabla es precisamente, la que da margen para actuar, sino por las formas, por la esencia… por el juego. Desde el 26 de noviembre, miércoles frio y extraño en Ceuta, el equipo inicio un camino descendente que sigue recorriendo. El juego ha caído, el control de los partidos ha menguado, la contundencia ofensiva vinculada a los chispazos individuales ha desaparecido, la consistencia estructural se ha diluido y por todo lo anterior, la fortaleza del Almería como equipo candidato al ascenso se ha esfumado.
En la clasificación vemos que el equipo es sexto, y que la diferencia con el ascenso directo es de un partido. Asistimos a tropiezos constantes de los equipos rivales, mientras por detrás llegan fuertes otros que quieren unirse a la fiesta. Y por medio está el Almería. Todo ese escenario está haciendo que la alerta roja más parezca una baliza V16, luciendo parpadeante, pero sin terminar de mostrar la gravedad que se intuye.
El equipo de Rubi se paró en la cuneta el día de la Constitución, y solo pudo ser arrastrado por la grúa justo después de Año Nuevo. 6 puntos en el espacio de un mes han sido los únicos momentos de calma porque todo lo demás ha sido turbulento.
Se perdió la oportunidad de entrar en playoff en Ceuta, tres días más tarde ante el Huesca en casa, luego se cayó eliminado de Copa en Elda, para enlazar dos derrotas como antesala del parón. A la vuelta, y saltando el mencionado enfrentamiento vecinal, un empate en Miranda y dos derrotas seguidas. En total salen media docena de oportunidades perdidas para pisar un terreno que solo hemos catado una vez, repito, una sola vez en las 23 jornadas disputadas el Almería ha estado en ascenso directo. Fue a primeros de noviembre, tras ganar al Éibar en casa y durante 7 días el equipo fue 2º. Nada más.
Todo eso son los datos, pero lo relevante son las sensaciones. El equipo no funciona. Dejo de hacerlo hace tiempo y aunque Rubi ya lo avanzo a final de noviembre, han pasado dos meses, se han recuperado futbolistas, se han fichado jugadores, y el problema cada vez es más acentuado.
Podemos comprar la teoría de bajón de rendimiento, pero la manera de afrontar los partidos, de gestionarlos dentro y fuera del césped, la transmisión de energía desde la banda, los cambios durante el juego y su repercusión en el partido, la incidencia táctica desde el banquillo y, llevados al extremo, los ataques de entrenador buscando soluciones alejadas del retoque ‘hombre por hombre’, no parecen formar parte del menú semanal y esto lleva a una conclusión: la figura de Rubi ya sí que está muy señalada. Se le identifica como el principal responsable y como tal ha de asumir las consecuencias de un enfermo que solo respira, de momento, por lo clasificatorio.
Y es curioso porque el pragmatismo numérico que se escucha defender cuando se habla de contar solo el fin sin valorar las formas, o lo que es lo mismo ‘jugar mal y ganar’, no es racionalmente aplicable al momento actual en el que se ocupa plaza cabecera sin jugar mínimamente aceptable. Y es normal porque el juego y el marcador siempre, durante 10 meses, van de la mano.
Así que durante los próximos días se mirará al anexo y al despacho. Rubi estará ante el Ceuta, pero los 4.5 millones de euros brutos que están pendientes de consignar por su contrato de 3 años, son un blindaje hasta que deje de serlo. Dijo El Assy hace una semana que “ningún entrenador tiene plaza fija”. Rubi de momento parece que la tiene, pero la realidad es que la silla empieza a debilitarse.