El marcador ya se movió a los tres minutos de juego cuando un centro mal despejado por la zaga realista lo aprovechó Moncayola para batir de un fantástico chut a Unai Marrero, sustituto en Copa del titular Álex Remiro, que poco pudo hacer ante la colocación y velocidad del disparo del centrocampista navarro. La Real se descompuso con el tempranero gol adverso y fue asediada por un conjunto pamplonés que tuvo el segundo tanto nuevamente en las botas de Moncayola instantes después, aunque aqui Marrero estuvo muy fino en su despeje para paliar daños.
Las cosas se pondrían todavía más de cara para un Osasuna con mucha energía tras las rotaciones en su once titular y que encontró un premio inesperado en un saque de esquina que, en su intento de despejar, Mikel Oyarzabal convirtió para su infortunio en un gol en propia portería. Remontada épica o apeado de un Copa que ganó en 2020 eran las opciones para los locales y a ello se afanaron en un segundo tiempo en el que los navarros se dedicaron a contener y defender la renta que mermó a 20 minutos del final con el golazo desde fuera del área de Beñat Turrientes.
Los donostiarras, sin ningún complejo, se la jugaron el todo por el todo en los instantes finales y en el tiempo de descuento llegó el gol de Zubeldia para equilibrar el marcador y llevar la eliminatoria a la prórroga. La prolongación fue generosa con un Osasuna que se libró en el penalti fallado por Oyarzabal y otras dos grandes intervenciones de Aitor Fernańdez para evitar el tercero y jugárselo todo en la suerte de las penas máximas. Ahí estuvo más fina una Real que convirtió cuatro de los cinco lanzamientos sólo erró Zakharyan, mientras que Osasuna falló los de Moncayola y Catena para sucumbir en un partido heroíco por parte de ambos equipos.