Polémica en la celebración de Argentina: los jugadores esquivan el estricto veto de la FIFA al sacar la pancarta de las Malvinas
La Albiceleste desafía la prohibición de la FIFA en Atlanta tras remontar la semifinal frente a Inglaterra y sellar su pase a la final del Mundial 2026.
Madrid |
La selección de Argentina ha desatado una enorme carga simbólica y geopolítica sobre el césped de Atlanta tras certificar su clasificación a la gran final del Mundial 2026.
Los dirigidos por Lionel Scaloni lograron la remontada en los minutos finales gracias a los goles de Enzo Fernández y Lautaro Martínez, ganando por 2-1 al combinado inglés comandado por Thomas Tuchel. Sin embargo, la euforia deportiva se trasladó de inmediato al plano político cuando los futbolistas campeones del mundo festejaron el triunfo desplegando una pancarta con la frase "Las Malvinas son argentinas".
El centrocampista Giovanni Lo Celso fue el encargado de exhibir la bandera en pleno campo de juego, desatando el clamor de la plantilla, que además entonó el clásico cántico "el que no salta es un inglés".
Al ser consultado por la prensa, según fuentes de la Agencia EFE, el volante Leandro Paredes fue contundente al aseverar que las islas "serán siempre argentinas", respaldando el histórico reclamo de soberanía sobre el territorio del Atlántico Sur.
Por su parte, el goleador Lautaro Martínez admitió que, aunque el conflicto armado ocurrió hace muchísimos años, para el grupo capitaneado por Lionel Messi este compromiso no era un partido más, sino una cita sumamente especial.
Riesgo de sanción y eco político
Esta reivindicación en la cancha se produjo a pesar de las estrictas medidas impuestas por las autoridades de seguridad de Estados Unidos y de la FIFA, que habían prohibido taxativamente el ingreso de insignias políticas al estadio.
Debido a este desafío reglamentario, la Asociación del Fútbol Argentino (AFA) se enfrenta ahora a una probable multa económica por parte del máximo organismo del fútbol mundial.
Se trata de un escenario con precedentes claros, ya que, según fuentes de la BBC, en el año 2014 la FIFA ya sancionó a la federación argentina con 33.000 dólares después de que sus futbolistas mostraran una pancarta idéntica antes de un partido amistoso contra Eslovenia.
El desafío reglamentario en el césped de Atlanta no ha dejado sola a la Albiceleste.
El Gobierno argentino ha cerrado filas de inmediato en torno a sus jugadores, convirtiendo el partido en una causa de Estado.
A través de un tuit que rápidamente se volvió viral, la vicepresidenta Victoria Villarruel respaldó la exhibición de la pancarta prohibida con una frase tajante: "Prohibieron llevar las pancartas a la cancha y olvidaron que las llevamos en la sangre y en el corazón".
Esta postura contrasta con la línea de prudencia mantenida en la previa por el seleccionador Lionel Scaloni, quien pidió públicamente no mezclar el fútbol con la política por respeto a la triste memoria de la guerra de 1982, un conflicto de 74 días que costó la vida a 655 militares argentinos y 255 británicos.
Con la polémica servida, Argentina ya piensa en la final del domingo, donde se enfrentará a España.