ESPAÑA 1-0 URUGUAY

España resiste todos los golpes de Uruguay

La selección aguantó las embestidas, patadas, codazos y recados que los de Bielsa repartieron durante el partido. La Roja jugó mal, pero ganó, se clasifica como líder y este sábado conocerá su rival en dieciseisavos.

España pone rumbo a dieciseisavos como primera de grupo tras vencer 0-1 a Uruguay: Así ha narrado Alfredo Martínez el gol de Baena

Edu Pidal

Madrid |

Rodri y Baena celebran el gol de España | Photo by Ryan Pierse - FIFA/FIFA via Getty Images

Para ganar un Mundial hay que ganar partidos así. Partidos duros, partidos trabados, partidos 'cancheros'. Hay que saber resistir de pie y no caer en la provocación de los rivales. Patadas, codazos, trifulcas, también pequeños recados dejando siempre el pie en cada acción, buscando la provocación, la desesperación y el error ajeno si caes en la trampa.

España resistió todas las embestidas de Uruguay, sobre todo en la segunda parte, y no entró al trapo ni en las acciones más violentas. Si acaso, se desesperó con el árbitro norteamericano que permitió el contacto durante todo el partido, pero que ya no pudo desentenderse de expulsar a Canobbio en los instantes finales.

España no jugó bien, no fue el equipo que barrió del campo a Arabia Saudí hace unos días en Atlanta. No se vio esa chispa ni la fluidez del juego entre líneas que convirtió los primeros 25 minutos en una cascada de ocasiones. El estadio de Guadalajara vio a una selección con algunos tics del partido con Cabo Verde. Imprecisiones, pérdidas de balón en zonas comprometidas, poca verticalidad y escasas ocasiones. Luis de la Fuente decidió hacer dos cambios: Marcos Llorente por Pedro Porro y Mikel Merino por Dani Olmo.

El plan no funcionaba y el banquillo de España lo vio rápido. Oyarzabal recibía muy abajo, Cucurella y Llorente estaban atados por los extremos charrúas y parecía faltar una marcha más para entrar a cada balón con la intensidad con la que entraban los de Bielsa. Pero todo cambió en el minuto 42. Álex Baena se revolvió para controlar un pase de Llorente, y sacó un disparo dentro del área seguramente por acabar la jugada, porque fue centrado y con poca fuerza.

El balón era sencillo, un blocaje claro para cualquier portero, pero Muslera, el veterano uruguayo al que Bielsa decidió alinear en contra de la opinión de medio país, se venció a su lado derecho y se comió el tiro del almeriense. El portero miró al césped buscando en el bote de la pelota una excusa a la que agarrarse, pero era imposible de justificar. Al descanso pidió no volver al campo y fue sustituido.

De la Fuente intervino en el partido con unos cambios decisivos, que mejoraron al equipo. Fabián Ruiz y, sobre todo, Dani Olmo mejoraron a España. Sorprendió, seguramente al jugador el primero, que el 10 se quedase en el banquillo tras brillar ante Arabia. El seleccionador debió de intuir un partido muy físico, trabado, y en ese plan no vio a Olmo, pero su salida le dio oxígeno a sus compañeros, conectó cada balón para llevarlo arriba, creó peligro y coincidió con los mejores minutos de la Roja, a pesar de que no marcaron más goles.

Es verdad que no enamoraron ni fue su partido más brillante, pero el objetivo en Guadalajara era clasificarse como primeros de grupo. Hoy conocerán su rival en Los Ángeles, en dieciseisavos: Austria o Argelia.

España no fue excelente, pero fue suficiente. El Mundial es un torneo corto, de ocho partidos e importa quién llega a la final, no cómo llega. México acogió una Copa del Mundo hace justo 40 años, en 1986, y todos recuerdan a Maradona, a hombros en el Azteca, levantando el trofeo. Recuerdan el gol irrepetible frente a Inglaterra, aquella narración histórica del 'barrilete cósmico'.

Recuerdan 'la mano de Dios' y aquella final apretada contra Alemania. Seguramente confundirán el momento de esos goles, porque Maradona los hizo en cuartos de final. Pocos sabrían decir que los definitivos fueron de Brown, Valdano y Burruchaga. Pero lo que nadie recordará es que Argentina sacó adelante su duelo de octavos ganando a Uruguay en un partido muy regular con un gol de Pasculli. Un partido trabado, duro y nada vistoso.

El sueño de España es estar en New Jersey el 19 de julio. El cómo es menos importante, aunque hacer las cosas bien y ser brillante facilite el recorrido. Si hay que mejorar algunas cosas, clasificarse como líderes, invictos y sin encajar goles es un buen punto de partida.