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Edu Pidal, sobre la suspensión del Rayo - Athletic: "Al rayismo se le ha agotado la paciencia"

El director de Radioestadio Noche reflexiona sobre la situación del Rayo Vallecano y las protestas de su afición contra Raúl Martín Presa.

Edu Pidal

Madrid |

Edu Pidal, sobre la suspensión del Rayo - Athletic: "Al rayismo se le ha agotado la paciencia" | Foto: Getty

Madrugo para contarte lo que pasó en Vallecas el sábado. Ya tendré tiempo de hablar de Vinicius, los árbitros, el Real Madrid o el Barça, que esta semana tenemos Champions. Pero no quiero perder la oportunidad de llevar a un primer plano la protesta del estadio de Vallecas que desembocó en la suspensión del partido entre el Rayo Vallecano y el Athletic Club.

Lo primero que quiero aclararte es que no hablo de oídas, me acerqué a ver el partido en el estadio para vivir el regreso del equipo a su casa muchos meses después, porque las primeras jornadas tuvo que jugarlas exiliado en Leganés porque el estadio no cumplía la normativa de seguridad. Todo por la inacción y la pasividad de su presidente, y dueño, Raúl Martín Presa.

No te quedes en el argumento simplista de Presa de que el sábado fue cosa de unos ultras y que se amenazó la integridad de jugadores o árbitros. La protesta fue pacífica, generalizada, en todos los sectores, de aficionados de todas las edades, en todas las gradas. Es imposible encontrar más unanimidad, en este caso en el rechazo a la gestión del propietario.

Se silbó, se pitó, se lanzaron aviones de papel y pequeñas bolitas de plástico con la única intención de hacer visible un descontento que viene de lejos. Al rayismo se le ha agotado la paciencia, ya no puede más y esto ha sido un punto de inflexión.

Es verdad que, tras las primeras quejas, algunos hubieran preferido que se jugase, que la protesta no se llevara al límite para evitar la suspensión, pero llegados a este punto, el equipo no sale más perjudicado que cuando tuvo que aplazar partidos por el césped o cuando se tuvo que ir a Butarque. Es un club profesional, que entrena en condiciones de aficionados. Es un estadio abandonado, una afición ninguneada y un presidente despótico.

Presa es el dueño del club y como tal ejerce sin escuchar a su masa social. Pero por dueño que sea del club, nunca podrá silenciar a un barrio entero que es el alma de ese equipo.