Eurocopa 2016 | España 1-0 República Checa

Piqué da el triunfo a una España dominadora en los últimos minutos

Gerard Piqué, de cabeza en el minuto 86, a pase de Iniesta, dio el triunfo a España, vigente campeón, en su debut en la Eurocopa, ante la República Checa.

ondacero.es

Madrid | 13.06.2016 16:55

Gerard Piqué festeja el gol en el minuto 87 tras el centro de Iniesta | Getty Images

Un testarazo de Gerard Piqué a tres minutos del final, condujo a España a un estreno con triunfo sufrido en el inicio del camino a la defensa de la corona en la Eurocopa 2016 (1-0), ante una República Checa, que se armó en defensa y construyó un muro ante el que La Roja se armó de paciencia para comenzar un gran torneo con triunfo ocho años después.

Nunca había iniciado España en la 'era Del Bosque' con triunfo una Eurocopa o Mundial. El partido que marca el pulso en todo el campeonato siempre se le atragantaba y a punto estuvo de volver a hacerlo si no es por Andrés Iniesta y Piqué. Justo el jugador que más debate levantó en la fase de clasificación, silbado en todos los estadios españoles por sus propios aficionados, se disfrazó de salvador y recordó con la mirada perdida a la grada de Toulouse todo lo vivido.

El partido presentó el planteamiento esperado, uno de esos sistemas que ponen a prueba la paciencia de La Roja. La República Checa juntó sus líneas, defendió en veinte metros, entregó el balón y, cuando lo tuvo, pobló una zona donde entendió que podía hacer daño. Siempre tuvo superioridad a la espalda de Busquets. Un mínimo error de concentración le costaría caro a España, que buscó el gol de forma incesante.

El arranque de un gran torneo siempre instala nervios. El ambiente, el momento único en la carrera de muchos futbolistas. España tuvo prisas de inicio por encontrar la jugada buena. Necesitó la aparición de la pausa con Iniesta y la aceleración con calidad en los últimos metros que imprimió siempre Silva. Sus laterales, Juanfran inconmensurable y Jordi Alba, jugaban de extremos. Las variantes se instalaban en campo contrario en la búsqueda de espacios.

El balón parado estiró a la República Checa de inicio. Los de Pavel Vrba eran conscientes de su menor calidad. Lo intentaron con Rosikcy y buscando el remate de Necid. Solo inquietaron a De Gea en la última acción del primer acto tras un error al tirar el fuera de juego de Juanfran. El remate lo detuvo en dos tiempos el portero español. Nada frenó la decisión tomada por Del Bosque de dar por finalizada la "transición dulce". Casillas era suplente en el inicio de un gran torneo por primera vez desde el Mundial 2002, cuando su leyenda comenzó a tomar forma.

La remodelación de La Roja se culmina en jugadores que buscan su protagonismo. Lo quiso siempre Nolito, pegado a banda, con ansia de desequilibrar. Inventaba la primera acción clara de peligro que remataba Morata en fuera de juego. Al límite estuvo todo el partido, repleto de voluntad en la búsqueda de argumentos para convencer que merece ser el nueve de España, posiblemente el puesto más difícil y cambiante en la 'era Del Bosque'. Le faltó acierto en el remate.

La República Checa levantó un muro que iba a ser difícil de derribar, más aún con un guardián como Petr Cech. Brilló al cuarto de hora, cuando un chispazo de Silva inventó el pase medido a Morata. Llegó en carrera, impulsado y con todo para marcar. Le salió centrado su derechazo al cuerpo del meta checo.

Son acciones que definen partidos en grandes citas, que cambian el rumbo. La desaprovechó España que con el paso de los minutos fue encerrando cada vez más a su rival. Silva leía siempre bien el partido en cada balón que tocaba, Iniesta regateaba patadas para impartir una clase y Morata buscaba el gol de forma incansable.

Sentó a Gebre Selassie a la media hora con un buen gesto del cuerpo, pero su disparo cruzado lo desvió con la punta de su guante Cech a córner. Era el momento en el que rondaba el gol España con más continuidad. Nolito desbordaba y asistía. Cesc no encontraba el remate, Busquets lo hacía a las nubes. Iniesta lo intentaba desde 30 metros y Jordi Alba sorprendía a la espalda de la defensa checa, pero Cech sacaba su disparo. Segundos después salía a los pies de Silva y sacaba otra abajo.

El asedio debía ser mayor en la segunda mitad. Antes de que Del Bosque buscase variantes. España aumentó una marcha en su velocidad. Segundos después del arranque ya intimidaba. El pase medido de Iniesta a Morata acababa en pase atrás y despeje de Hubnik al palo. Era el inicio de numerosos córners que acababan con Nolito chutando al muro tras un despeje de Cech y Ramos viendo como la defensa rival sacaba la suya. Su esperado primer gol en un torneo con La Roja.

Solo debía cuidar España no despistarse en el repliegue y las acciones a balón parado. Fue como sufrió más de un susto. A los 57 minutos De Gea sacaba abajo el remate de Hubnik a una falta lateral de Krekcl. Y ocho después el testarazo en el segundo palo de Gebre Selassie lo sacaba bajo palos Cesc.

Del Bosque no tocó el sistema pero cambió sus piezas. La pelea de Morata no tuvo premio y dejó su sitio al momento de Aduriz. Le buscaron con centros. Pidió penalti, empujado en su primer intento, y dejó una bonita chilena en el segundo.

Pasaban los minutos y aumentaba el nerviosismo. Las ocasiones llegaban pero faltaba el remate, la décima de segundo de pausa para definir. No la tuvo Jordi Alba, totalmente solo tras un pase perfecto de Silva. Y Thiago, que entró por Cesc, tardó en rematar la asistencia de Nolito.

En área checa moría el partido cuando uno de los innumerables intentos de Iniesta, su centro con guante de seda encontró la subida al ataque de Piqué que cabeceó a la red. El jugador que fue silbado por su propia afición en el último año en estadios españoles se convertía en el salvador a tres minutos del final.

La racanería en el fútbol tuvo castigo y la República Checa demostró que cuando necesitó atacar tenía más que ofrecer. De Gea salvó el triunfo en el tiempo añadido cuando Darida chutó con potencia. El partido finalizaba con un nuevo encuentro apretado, en la línea de toda la Eurocopa de Francia, que impulsa a España hacia octavos de final.