Madrid |
El FBI ha hecho público uno de los mayores escándalos de la historia del baloncesto profesional estadounidense. Según informó el director de la agencia, Kash Patel, los agentes han detenido a 37 personas, entre ellas dos figuras actuales y de renombre de la NBA, acusadas de fraude, conspiración y blanqueo de dinero en una red de apuestas ilegales vinculada con la mafia italiana La Cosa Nostra.
La operación, desarrollada con el apoyo del Departamento de Justicia y la policía de Nueva York, lleva el nombre "Royal Flush" y ha destapado dos tramas simultáneas: una de apuestas deportivas internas en la NBA y otra de partidas de póker manipuladas mediante tecnología avanzada.
Según el fiscal Joseph Nocella Jr., los implicados utilizaban información confidencial sobre minutos y lesiones de jugadores para amañar apuestas, además de organizar partidas clandestinas donde se usaban cartas leídas por rayos X y máquinas de barajar modificadas.
El entrenador de los Portland Trail Blazers y leyenda de los Detroit Pistons con quienes alzó el trofeo Larry O 'Brien en 2004 frente a Los Angeles Lakers, Chauncey Billups, ha sido uno de los arrestados más sonoros al ser acusado de conspirar con familias del crimen organizado para manipular partidas de póker.
Terry Rozier, actual base de los Miami Heat, presuntamente habría participado en apuestas deportivas ilegales usando información privilegiada sobre partidos de la NBA para apuestas deportivas.
El FBI destacó que algunos acusados blanquearon millones de dólares mediante empresas fantasma y criptomonedas, y que incluso se registraron episodios violentos, como robos a mano armada de equipos manipulados para el juego.
La NBA ha emitido ya un comunicado oficial en el que anuncia la suspensión inmediata de Chauncey Billups y Terry Rozier, apartándolos de sus equipos y de cualquier relación con la liga mientras se esclarecen las acusaciones federales que motivaron su detención.
El texto subraya: "Nos tomamos estas acusaciones con la máxima seriedad, y la integridad de nuestro deporte sigue siendo nuestra máxima prioridad. Seguiremos cooperando con las autoridades pertinentes".
La liga dirigida por Adam Silver lleva años mostrando tolerancia cero ante cualquier manipulación o vínculo fraudulento con apuestas, una postura intensificada tras el escándalo de Tim Donaghy en 2007 y, más recientemente, con el caso de Jontay Porter en 2024.
Sin embargo, como ocurre en otras grandes ligas estadounidenses, la relación con el mundo de las apuestas también tiene un lado legal: la NBA ha firmado acuerdos comerciales con casas de apuestas y plataformas de juego para promover la transparencia y bajo su punto de vista controlar la integridad de las estadísticas y prop bets. El gran riesgo continúan siendo el acceso a información privilegiada y la manipulación de resultados, algo que el propio FBI ha señalado como uno de los focos del actual escándalo.
La liga se encuentra ahora bajo una presión sin precedentes. "Estamos ante una gran red de tráfico de información privilegiada en la NBA", declaró el director del FBI, calificando el caso de "histórico" y recordando que "la justicia no hace excepciones, sea quien sea el acusado”"
El Departamento de Justicia confirmó que continúan las investigaciones por posibles amaños en siete partidos disputados entre 2022 y 2024. La NBA, por su parte, emitirá un comunicado oficial en las próximas horas ante lo que ya se describe como el golpe más grave a su reputación en dos décadas.