La ambición de Diego García Carrera en marcha: "Ojalá se escriba el libro de camino a Los Ángeles con un gran capítulo el 15 de agosto"
El marchador español afronta el Europeo de Birmingham con la ambición de pelear por las medallas y con Los Ángeles 2028 como gran objetivo de fondo. En Radioestadio Noche, con Raúl Granado y Sergio Yustos, analiza el exigente circuito, reclama avances tecnológicos para ayudar a los jueces y pide estabilidad en las distancias de la marcha.
Diego García Carrera cuenta las horas. El 15 de agosto tiene una nueva cita con una gran competición internacional y, aunque intenta mantener la calma antes de la prueba, no esconde que el equipo español llega al Europeo de Birmingham con la confianza alta y la mirada puesta en lo más alto.
El marchador ha pasado por los micrófonos de Radioestadio Noche, donde ha repasado con Raúl Granado y Sergio Yustos cómo afronta las horas previas a la competición y qué espera de una prueba que presenta unas condiciones poco habituales para la marcha. "Yo voy tranquilo, con confianza y con ganas de competir", explicó.
Pero la conversación fue mucho más allá de la carrera. García Carrera habló de los cambios en el recorrido, de la evolución de la disciplina, de la tecnología aplicada al arbitraje y de un horizonte que para él tiene nombre propio: los Juegos Olímpicos de Los Ángeles.
"Siempre hay que soñar para poder conseguirlo"
El atleta español sabe que parte de un equipo con varias opciones de éxito. Por eso, aunque evita cargar de presión la cita continental, reconoce que el objetivo debe situarse arriba desde el primer momento. "Cuando uno se pone a pensar en objetivos, siempre empieza apuntando a lo más alto, porque siempre hay que soñar para poder conseguirlo", señaló durante la entrevista.
García Carrera destaca además el ambiente que se respira dentro de la delegación española. A su juicio, esa convivencia entre deportistas de diferentes disciplinas convierte el campeonato en una oportunidad en lugar de hacerlo parecer una amenaza.
En Birmingham coinciden atletas de perfiles muy diferentes, desde lanzadores hasta fondistas y marchadores, y ese ambiente de equipo, asegura, ayuda a afrontar la competición desde otra perspectiva.
"El sentir ese apoyo de los compañeros hace que no veas el campeonato como una amenaza", explicó. Para él, la clave está en transformar los nervios y el sufrimiento inevitable de una gran competición en una oportunidad para "brillar y para seguir escribiendo la historia del atletismo español".
Un recorrido que obliga a cambiar el guion
Uno de los principales asuntos de la entrevista fue el circuito diseñado para la prueba. García Carrera reconoce que los marchadores no están ante un recorrido convencional: habrá subidas, bajadas, cambios de rasante, zonas de adoquines y un firme irregular.
La Federación fue informada de las reticencias de los atletas, pero finalmente el recorrido no se modificó. Ahora, la estrategia pasa por adaptarse.
"Hay que saber lo que es competir en el barro, adaptarse a estar muy vivos, muy atentos a cada metro prácticamente de la competición", explicó.
La dificultad, sin embargo, también puede convertir la carrera en un espectáculo diferente. El marchador considera que el resultado no dependerá únicamente de quién llegue en mejor estado de forma, sino también de quién sea capaz de desenvolverse mejor en un circuito con tantos obstáculos y adelantamientos.
"Nosotros en un campeonato de Europa vamos a pelear por el título, por las medallas y por el puesto de honor", dejó claro.
La tecnología, una asignatura pendiente para la marcha
García Carrera también puso sobre la mesa uno de los debates históricos de la disciplina: la dificultad de juzgar técnicamente una prueba en la que los árbitros deben determinar a simple vista si el atleta mantiene una acción de marcha correcta.
En un recorrido especialmente complejo, la tarea puede resultar todavía más complicada. Los cambios de rasante, los giros y las irregularidades del terreno añaden factores que pueden dificultar tanto la ejecución de los atletas como la labor de los jueces.
Por eso, el español defiende incorporar sistemas electrónicos que ayuden a determinar de manera objetiva si un marchador está cumpliendo la técnica.
"Estando en 2026, yo creo que no es mucho pedir porque ya hemos avanzado suficiente como para seguir aplicando los mismos métodos que en 1908, cuando se estrenó la marcha en unos Juegos Olímpicos", afirmó.
García Carrera considera que existen proyectos para avanzar en esa dirección, pero lamenta que su implantación avance demasiado despacio. En su opinión, la decisión depende de que las federaciones y los organismos responsables aceleren el proceso.
El futuro de la marcha: más estabilidad en las distancias
El marchador también abordó los continuos cambios que ha experimentado el programa de la disciplina. En los últimos años, la marcha ha pasado por diferentes distancias y formatos, con la desaparición de los 50 kilómetros, la introducción del relevo mixto y la evolución hacia la media maratón y la maratón.
Los atletas, explica García Carrera, han reclamado que las distancias tengan una mayor estabilidad para que las marcas puedan compararse a lo largo del tiempo y para que el público pueda identificar con mayor facilidad las pruebas.
"Hemos pedido compromiso en cuanto a estabilizar estas distancias en el largo plazo, precisamente para poder explicarlo con tranquilidad, que la gente se entere y que las marcas sean comparables en el tiempo", contó.
El objetivo inmediato pasa también por mantener la presencia de la marcha en el programa olímpico. Actualmente, la prueba olímpica se concentra en la media maratón, mientras que los atletas aspiran a recuperar en el futuro una segunda distancia.
"El objetivo primero es mantenerse siendo olímpicos, al menos con una prueba y ojalá intentar que vuelvan las dos", afirmó.
Los Ángeles 2028, el horizonte que no cambia
A pesar de que el resultado de Birmingham tendrá importancia para los seleccionadores, García Carrera no quiere convertir una única carrera en un juicio sobre todo el trabajo realizado durante un ciclo olímpico. Su planificación está pensada a cuatro años vista y el Europeo representa un capítulo dentro de ese recorrido, no una sentencia definitiva.
"El resultado de este fin de semana va a ser sobre todo importante para los seleccionadores", reconoció, aunque rechazó que una mala actuación pueda alterar el objetivo de fondo.
Para explicarlo, recurrió a una comparación futbolística: una jornada mala no hace que un equipo abandone la pelea por la Liga. En la marcha, sin embargo, existe la particularidad de que todo el trabajo debe concentrarse en ocasiones en una única prueba.
"El objetivo se mantiene intacto. Es la apuesta por los Juegos Olímpicos de Los Ángeles", sentenció.
Y ahí aparece el gran deseo con el que García Carrera afronta este nuevo capítulo de su carrera. El sábado puede ser un día importante, pero no será el último.
"Y ya que nos ponemos a pedir, pues como digo, ojalá se escriba el libro. De camino hacia Los Ángeles. Un gran capítulo el 15 de agosto", concluyó.