Ousman Umar, superviviente y activista: “La educación es la mejor fórmula para ayudar a cualquier ser humano”
A veces, la distancia entre un titular y una vida es tan grande como el océano. Hoy, en "Una Tarde Más", tenemos el privilegio de escuchar una de esas historias que no se pueden olvidar. La de un hombre que, tras un viaje de supervivencia, transformó el dolor en un propósito vital: el de cambiar el mundo, una vida a la vez.
Nace en una aldea de Ghana, en la que la vida es un ciclo de sol, selva y familia. A los 12 años, un simple avión cruzando el cielo siembra en él una pregunta que lo cambiaría todo: "¿Por qué ellos sí, y yo no?". Esta inquietud lo lleva a emprender un viaje épico hacia un mundo que solo había visto en televisión.
Su travesía, llena de peligros y pérdidas, lo lleva a través del desierto del Sáhara y a bordo de una patera por el Mediterráneo. A pesar de todo, llega a Barcelona, una ciudad en la que, sin conocer el idioma, encuentra el apoyo de una mujer que le da un hogar.
Años después, Ousman decidió que su experiencia no fue solo un "por qué", sino un "para qué".
De Ghana a Barcelona: un viaje lleno de desafíos
Osman perdió a su madre al nacer, hecho que en su tribu era considerado un mal presagio. Sin embargo, su infancia estuvo llena de juegos en el río, enseñanzas junto a su padre chamán y una comunidad extensa y unida. Su curiosidad por el mundo creció cuando, siendo niño, vio este "artefacto" —un avión— cruzar el cielo. Su padre lo envió a la ciudad para aprender a soldar, y con apenas 12 años comenzó a trabajar por un plato de arroz al día. Años más tarde, atravesó el Sahara a pie —solo seis de 56 personas sobrevivieron—, pasó cuatro años en Libia, y cruzó el mar en patera, perdiendo a su mejor amigo en el trayecto, hasta llegar a Fuerteventura y luego a Barcelona.
En España, una mujer llamada Montse le tendió una mano que cambió el curso de su vida, ofreciéndole un hogar y apoyándolo en su integración. “Para mí es un ángel de la guarda que no solo salvó mi vida, sino la de miles de jóvenes en Ghana que hoy gracias a nuestro proyecto tienen acceso a la educación digital”, declaró Umar.
Educación digital: la herramienta para cambiar futuros
Osman lidera un proyecto que desde 2012 facilita el acceso a la educación digital para niños y niñas en Ghana, con la convicción de que “alimentar la mente es la mejor fórmula para ayudar a cualquier ser humano”. Actualmente, más de 6,000 menores tienen acceso a esta educación, y 32 jóvenes que participaron en el programa ya trabajan como programadores para empresas españolas, contribuyendo al desarrollo económico desde sus hogares sin necesidad de emigrar.
Sobre la raíz de la emigración, Osman reflexiona: “La razón por la que las personas jóvenes marchan es la falta de formación, información y oportunidades en sus casas. Gracias a la educación digital estamos cambiando esta realidad.”
Un pasado que impulsa una misión
Aunque ahora asentado, Umar no olvida su pasado ni el sufrimiento vivido. “Olvidar el pasado sería desconocer mis raíces. Mi propósito es dar la mano a otros para que puedan cambiar su mundo, aunque sea un pedacito”, aseguró. También subrayó la importancia de agradecer la suerte de estar vivos y anunció que desde Ghana siguen trabajando en la mejora de infraestructuras educativas, con proyectos de reforma de aulas y entrega de material informático.
Osman también comparte que la fortaleza para continuar reside en el amor personal que ha encontrado: “Es un orgullo poder entregar y a la vez tener esa persona que me abraza cuando llego cansado a casa.”
Una historia que llega a los cines y a las aulas
Su vida inspiró una película llamada Viaje al país de los blancos, producida por Atresmedia Cine y próxima a estrenarse este otoño/invierno, y un libro con el mismo título que ya es lectura recomendada en algunos colegios en España, como en la Comunidad de Madrid y Cataluña. Según Osman, “el talento no tiene color, sino que es cuestión de oportunidad. Llegué sin saber leer ni escribir y en seis años superé la educación secundaria y entré a la universidad trabajando 40 horas.