El verano, con su ritmo pausado y sus días largos, siempre ha sido un escenario ideal para los flechazos. Esa sensación de "amor de verano", intensa y a menudo fugaz, ha protagonizado innumerables películas y anécdotas. Pero, ¿y si esa chispa no fuera tan pasajera?
Aunque muchos lo asocian con algo breve, la realidad es que esa conexión inicial puede convertirse en un vínculo sólido. Los datos lo confirman: según un estudio reciente, 4 de cada 10 parejas que se casan comenzaron su historia con un amor de verano. Y para muestra, un botón: la historia de Martín García, un joven en Hawái, o la de Mari y Jesús, una pareja de 79 y 80 años de Fuenlabrada que se conocieron bailando y ya planean pasar Nochevieja juntos en Benidorm.
Hoy vamos a explorar con la psicóloga y sexóloga Silvia Sanz qué hace que el verano sea un terreno tan fértil para el amor, y cómo un simple flechazo puede transformarse en una relación duradera.