Aunque pueda parecer extraño… Están los que volverían siempre a su infancia y los que en determinados momentos volverían a salir huyendo. He acechado atentamente y en Álava la generación más digital de nuestros jóvenes ha recurrido de nuevo a escribir cartas a falta de teléfonos en un campamento de pesadilla.
CTRL: ACECHO CAMPAMENTO
De la indefensión en los campamentos podemos profundizar otro día que tengamos el sentido del abandono más elevado. Pero hoy conviene reseñar que adolescentes de 13 a 15 años han dicho basta y POR FIN a un acto de campamento que no les cuadra ya. Y ya sea por lo que sea y están en todo su derecho de denunciar: las DUCHAS MIXTAS, en grupos.
Las denuncias de una periodista, Zuriñe Ojeda han abierto el camino a La Ertzaintza que investiga el «infierno» que vivieron decenas de chicos y chicas de Bernedo que escribieron cartas a sus padres explicándoles lo de que tenían ducharse con los monitores y entre ellos. La explicadera que dieron desde la organización fue que habían dispuesto de esta manera las duchas “por si había algún (joven) trans.” Y que la separación por sexo en las duchas dejaría fuera “a varios cuerpos e identidades”.
Y ahí está. El despiporre bajo la ducha. Esto que se viene haciendo toda la vida en los campamentos. Con el añadido que quieran de modernidad o aceptacismo de géneros. ¿De verdad quién puede explicar la idoneidad de la ducha mixta? Sin preguntar. Parece que se le niega a la persona a decidir sobre su propia intimidad por no querer mostrarse antes los demás como vino a este mundo. ¿A quién molesta más el pudor? Me pregunto, al saber que de este grupo de 80 adolescentes campistas compartiendo dormitorios y duchas, se reportó un caso de acoso sexual a una niña a la que se le obligó a ducharse con el acosador.
Hoy atisbo. Hay un atisbo de INCOMODIDAD manifiesta. Desde la década que elijan, en todas ellas hay quienes nunca entendieron por qué tenían que ducharse delante de quienes les vejaban vestido y a saber qué le harían desnudo. Se cuestiona la libertad de quienes no quieren mostrar su cuerpo, de los que no, qué conquistadores de su propia revolución sexual. ¿Educación en la pérdida de la vergüenza al desnudo en público? ¿O una práctica que empieza a señalarse con mayor contundencia, así como se lleva denunciando durante décadas?
Aullado de otra manera: sexualizar el desnudo enseguida no es el argumento. El argumento está en la siguiente etapa de la vida: al niño o adolescente no se le da la opción, pero al adulto sí. En España los que más proliferan son los gimnasios con duchas individuales. ¿Será casualidad? No sé . Ni idea. Pero si se intuye que ya se pierde la vergüenza por demasiados desagües.