En la era de la desconfianza, vuelve la idea de buscar un lugar seguro para cada día. El único lugar donde nunca pasaría nada es a -180º de temperatura
Aullado de otra manera: Con permiso de los besos en el pan de Almudena, volver a empezar es no entender lo que pasa, pero tener que vivirlo.
Aunque pueda parecer extraño… El aquí y ahora ya son lo mismo, definitivamente somos seres simultáneos pero con el afán de ser únicos en cada momento. He acechado atentamente a cuanto evoca esta afirmación y convertirse en algo parecido suena así:
"Primer servicio de Carlos, pista en pie: ¡¡El nuevo número uno del mundo!!!"
El logro de ALCARAZ y la narración del deporte en la radio son simultáneos y únicos. A pesar de las muecas de Donald Trump. Qué gran asunto es ese de las muecas, son el último recurso del defraudado con la vida misma. Lo relevante aquí es acechar el punto en el que los hitos como este de Alcaraz parecen inmortalizar a todos los presentes.
Si bien seguimos siendo mortales después todo, resulta que los hitos sí congelan históricamente a las personas. Y me he permitido el placer de averiguar, en estos tiempos acelerados, a que temperatura no pasa absolutamente... nada.
Y ahí está: los cinco segundos que tarda una burbuja de agua en congelarse. A -180º, esta es la temperatura en la que nunca pasa nada. Mientras todo pasa al rededor: Las guerras, que Alemania empieza a preparar una reserva nacional de alimentos ante el riesgo de guerra, los karaokes electorales, los tira mantas, muequistas y fontaneras... Mientras esa burbuja no se inmuta.
Hoy atisbo: hay un atisbo de inconstancia, de facilidad y ligereza excesiva, para mudar casi cualquier valor importante, pero exigiendo ser los primeros sin partido concluido.
El apego exagerado al triunfo de los demás genera un desapego difícil de solucionar. El aquí y el ahora no se inmutan, pero ambicionan más. ¿Y en que ganamos todos? En desconfianza, la era de la desconfianza que le gusta llamar a Victoria Camps.
Aullado de otra manera: Con permiso de los besos en el pan de Almudena, volver a empezar es no entender lo que pasa, pero tener que vivirlo.