Ahora que la música latinoamericana lo inunda todo, que Bad Bunny arrasa en todo el mundo con su gira (que ahora está por España), creo que es un buen momento para reivindicar a los pioneros. A esos jóvenes, la mayoría cubanos, que entre los años 30 y 60 del siglo pasado llegaron a Estados Unidos llevando consigo su ritmo. Un ritmo que necesitaba mostrarse al mundo y lo hizo gracias a Fania Records, un sello discográfico fundado en Nueva York en 1964 por el músico dominicano Johnny Pacheco y el productor estadounidense Jerry Masucci. Por Fania Records pasaron algunos de los más grandes del ritmo latino: Héctor Lavoe, Willie Colón, Tito Puente, Celia Cruz, Ray Barretto, Rubén Blades…
Un legado impresionante que hoy reivindica una de las artistas que mejor entiende e interpreta la raíz de la música: Niña Pastori…
‘Color Fania’ es el nuevo trabajo de Niña Pastori, un disco en el que la gaditana vuelve a desafiar los límites de su arte, pero con la honestidad y curiosidad de siempre. Y lo hace conectando dos tradiciones que comparten raíz: el flamenco y la salsa.
Porque ambos sonidos, nacidos del mestizaje y la comunidad, entienden la emoción como un punto de partida y la voz como una herramienta para contar lo que se siente.