Entrevista en Por Fin

María del Monte reivindica en Onda Cero la "expresión" a la hora de cantar frente a la IA: "El arte no debe ser perfecto"

La artista ha pasado por el programa Por fin, donde ha presentado su nuevo sencillo: "Agüita de manantial"

Nerea Pardillo

Madrid |

María del Monte ha pasado por los micrófonos de Por fin para presentar su nuevo tema, 'Agüita de manantial', una canción que llega cuatro años después de su último disco. La canción se la propuso uno de los miembros de su nueva banda y ella decidió que tuviera un sonido más similar a las rancheras.

Si bien, detrás de la canción hay mucho más. Paralelamente, Del Monte conoció en un restaurante sevillano a una periodista mexicana cuya abuela, de origen sevillano, acababa de morir. La joven le mostró varios vídeos familiares y descubrió uno especialmente emotivo en el que su abuela decía: "Cuando yo falte, no me llores, cántame". Además, la cantante supo que aquella mujer había estado casada con el torero mexicano Carlos Arruza.

Las casualidades detrás de la canción

La historia dio un giro inesperado cuando María del Monte acudió a su hermandad de Montesión. Allí, al observar la corona de la Virgen, encontró una medalla de la Virgen de Guadalupe y preguntó por su origen. La respuesta la dejó sin palabras: había sido un regalo del marido de aquella misma mujer. Poco después recibió otra fotografía de la abuela vestida de mantilla junto a un familiar vestido de nazareno. "¿De qué hermandad estaba vestido? ¿De la tuya?", le decía Cantizano a la cantante, sorprendido.

La cantante asegura que las coincidencias siguieron hasta la grabación del videoclip. Un problema de última hora obligó a cambiar la localización prevista por el Hotel Alfonso XIII, un lugar que, según la periodista mexicana, su abuela siempre le había recomendado visitar. "Dile a tu abuela que se relaje un poquito", bromeaba Del Monte.

La artista ha confesado que incluso al llegar al hotel encontró una mesa repleta de aceitunas, otro de los detalles que la abuela había mencionado a su nieta antes de fallecer. "Ha sido una historia preciosa", ha concluido María del Monte.

Sus reparos hacia la IA y la ausencia de discográficas tras la canción

La creación de la canción ha estado marcada por la ilusión y la ausencia de intereses comerciales. La artista ha confesado en Onda Cero que se enamoró de la composición desde el primer momento y decidió grabarla de inmediato. Pero lo que más le sorprendió llegó al terminar la sesión de estudio. Al preguntar cuánto debía pagar por la grabación, llegó lo más inesperado: "Todos los músicos al unísono me dijeron que era un regalo que ellos me hacían, que me habían visto tan ilusionada que no me cobraban nada".

Según la cantante, esa circunstancia hace que la canción tenga un significado aún más especial, ya que no pertenece a ninguna compañía discográfica. "No hay dinero de por medio. No puede estar maleado ni se va a corromper nunca", ha asegurado. "Cuando no hay intereses de por medio, todo es mucho más bonito".

Además, pidió que la grabación "no sonara perfecta" porque la inteligencia artificial le da "yuyu", entonces para luchar contra la IA desde el mundo del cante, cree que lo que más puede ayudar es "la expresión". "El arte no debe ser perfecto como la vida, porque si no serían cosas muy aburridas".

Nunca ha pensado en jubilarse

A pesar de llevar más de 40 años en el mundo de la música, la artista ha señalado que no tiene prisa y "nunca" ha dicho "hasta aquí". Le está muy agradecida a esta profesión porque le ha dado "muchas satisfacciones" y se ha podido "refugiar" en ella. "Me lo ha dado todo", ha añadido. Por eso, nunca ha planteado jubilarse, porque sigue recibiendo "gratificación" y "el cariño de la gente" y eso "te llena el alma".