Hoy nos toca recordar a la mítica actriz italiana Claudia Cardinale, con Boris Izaguirre
La hora más loca del 'Por fin' de la mano de Boris Izaguirre
CLAUDIA CARDINALE, nació el 15 de abril de 1938, en la ciudad tunecina de La Goleta, cuando todavía se encontraba bajo dominio francés, donde sus padres, unos inmigrantes de origen italiano, se habían establecido para montar un pequeño negocio dedicado a la construcción naval. Cardinale fue una de las muchas personas que creció dentro de la comunidad italiana instalada en la ciudad tunecina del norte de África, donde soñaba con seguir los pasos algún día de su idolatrada Brigitte Bardot.
A los 19 años ganó un concurso de belleza que la convirtió en una estrella local y cuyo primer premio era un viaje pagado al Festival de Venecia. Allí, la joven Cardinale, comenzó a atraer la atención de varios productores debido a su impresionante belleza, abriéndole de este modo las puertas a la industria cinematográfica.
Su debut tuvo lugar en la película francesa ‘El día del amor’ (1958), de Jacques Baratier, donde su origen tunecino fue clave a la hora de aparecer junto al actor egipcio Omar Sharif.
Decidió volver a su Túnez natal para continuar con su vida humilde, donde la prensa local se hizo eco de cómo había rechazado una vida de fama y lujos. Sin embargo, a su vuelta, la actriz descubrió que estaba embarazada a causa de una terrible violación sufrida poco tiempo antes por parte de un ciudadano francés una década mayor que ella. Ante esta situación, Cardinale decidió dar marcha atrás y contactar con Franco Cristaldi, uno de los productores italianos más poderosos, quien además menos de una década más tarde se convertiría en su esposo, para firmar un contrato con su productora que le permitiera sacar adelante al hijo que esperaba.
Tras esta vinculación, su primera película fue el clásico ‘Rufufú’ (1958). No obstante, a partir del séptimo mes de gestación, la actriz no pudo continuar ocultando su secreto y entró en una grave crisis personal en la que incluso barajó el suicidio. El Cristaldi le pidió que redactara un contrato, al estilo del que firmaban las estrellas de Hollywood en plena era del star-system, a través del cual el estudio se haría cargo de todos los detalles de su vida íntima y de su imagen pública, motivo por el que el nacimiento de su primer hijo fue ocultado a la prensa internacional para no destapar un escándalo, siendo criado como un hermano más dentro de su propia familia.