La oncóloga Pilar Garrido alerta del avance del cáncer de pulmón entre las mujeres: "Debería haber campañas específicas"
La oncóloga Pilar Garrido analiza los avances en el tratamiento del cáncer de pulmón, los retos pendientes en prevención y detección precoz y la importancia de incorporar la perspectiva de género.
El cáncer de pulmón sigue siendo la primera causa de muerte por cáncer en el mundo, pero su impacto está cambiando. Una transformación especialmente visible entre las mujeres y que, según la oncóloga Pilar Garrido, obliga a incorporar definitivamente la perspectiva de género tanto a la prevención como a la investigación.
La jefa del Departamento de Oncología Médica del Hospital Universitario Ramón y Cajal y catedrática de Medicina de la Universidad de Alcalá ha explicado en 'Por fin', con Jaime Cantizano, que "es diferente tener un cáncer de pulmón si eres hombre o mujer".
Garrido, una de las principales especialistas españolas en cáncer de pulmón, acaba de recibir el premio 'ESMO Women for Oncology', un reconocimiento que pone en valor tanto su trabajo científico como su compromiso con la igualdad de oportunidades y el liderazgo femenino en la oncología.
"Mueren más mujeres de cáncer de pulmón que de cáncer de mama y ovario juntas"
Durante décadas, el cáncer de pulmón fue mucho menos frecuente entre las mujeres. Garrido recuerda cómo la incorporación femenina al consumo de tabaco estuvo impulsada también por campañas publicitarias que asociaban fumar con la imagen de una mujer moderna, independiente y delgada.
Las consecuencias aparecieron décadas después. "Ahora mismo mueren más mujeres de cáncer de pulmón que de cáncer de mama y de ovario juntas", advierte la especialista, que recuerda además que buena parte de estos casos están relacionados con un factor evitable: el tabaco.
Pero existe otra diferencia relevante. Mientras que en los hombres más del 90% de los casos están asociados al tabaquismo, Garrido sitúa esa proporción entre las mujeres alrededor del 70%. Entre quienes desarrollan cáncer de pulmón sin haber fumado nunca, además, las mujeres tienen una presencia mucho mayor.
También existen diferencias en la edad de diagnóstico, la eficacia de determinados tratamientos o su toxicidad. Durante años, explica Garrido, los ensayos clínicos estuvieron integrados fundamentalmente por hombres y se asumió que sus resultados podían trasladarse directamente a las mujeres. "No debemos asumir ni en cáncer de pulmón ni en ninguna otra enfermedad que lo que pasa en un varón pasa igual en una mujer y viceversa, porque somos biológicamente distintos".
Una advertencia sobre las mujeres jóvenes
La oncóloga muestra especial preocupación por la evolución del tabaquismo entre las mujeres. "Cuando tú vas a la puerta de un colegio, lo que ves son mujeres jóvenes fumando", señala antes de defender que "debería haber campañas específicas para las mujeres".
A ello se suma la expansión de los vapeadores entre los jóvenes, cuyas consecuencias a largo plazo todavía están por determinar. Su mensaje sobre prevención es rotundo: "Hay que no fumar, hay que no vapear, hay que hacer cribado y hay que seguir investigando".
Precisamente, Garrido reclama que España avance en la implantación del cribado de cáncer de pulmón. La evidencia, sostiene, ya ha demostrado que puede reducir la mortalidad, aunque su aplicación resulta más compleja que en cánceres como el de mama o colon porque es necesario identificar a grandes fumadores y exfumadores. "Hay que hacerlo ya y deberíamos hacerlo entre todos".
"Hay una revolución continua"
Frente a estas advertencias, Garrido también deja espacio para el optimismo. En sus 30 años de experiencia ha presenciado una transformación profunda de las opciones disponibles para los pacientes gracias a la medicina de precisión, la inmunoterapia, los biomarcadores o la biopsia líquida.
"Hay una revolución continua", resume. Hoy, determinados tumores pueden analizarse para localizar mutaciones concretas y seleccionar tratamientos dirigidos específicamente contra ellas. Incluso se investigan vacunas para determinados tumores y nuevas terapias basadas en células inmunitarias.
El avance, sin embargo, no es igual para todos los cánceres ni para todos los pacientes. Por eso Garrido pide evitar generalizaciones y recuerda cuál debe ser el objetivo final: no solo conseguir que los pacientes vivan más, sino que lo hagan mejor. "Lo que tenemos que proporcionar es calidad de vida".