Víctimas de violencia de género y las asociaciones que las representan denuncian en Onda Cero que las actuales pulseras de protección tienen brechas evidentes para su seguridad. Ayer era que los avisos por quebrantar órdenes de alejamiento estuvieron meses sin poderse recuperar. Por lo que no pudieron utilizarse como prueba contra los agresores.
Así que las penas se rebajaban o incluso el caso quedaba en nada. Hoy, las mujeres denuncian en Onda Cero que esas pulseras se quitan con extrema facilidad, mucho más que antes y que es el portador del dispositivo el responsable de cargar la batería para que funcione por lo que es decisión del vigilado cumplir o no. Despachar este asunto con un "ya está todo solucionado" es, como mínimo, una frivolidad.