Carlos Alsina en Espejo Público: "Presentar presupuestos no es algo opinable, es una obligación y punto"
Durante la conexión entre Más de uno y el programa de Susanna Griso, ambos presentadores han debatido sobre la ausencia de presupuestos en España, los correos de la asistenta de Begoña Gómez y la propuesta de paz en Gaza de Donald Trump.
Como cada martes, Carlos Alsina y Susanna Griso han conectado sus emisiones para analizar la actulidad política nacional y global. En esta ocasión han puesto el foco en el incumplimiento del Gobierno de presentar un proyecto de Presupuestos. Quedan apenas catorce horas para que venza el plazo legal, y hasta ahora no hay indicios de que María Jesús Montero vaya a presentar el proyecto. En su lugar, la ministra habla de "ajustar números" con urgencia.
El deber constitucional que no se cumple
"Presentar presupuestos no es algo opinable, es una obligación y punto", ha afirmado Alsina en antena. Para ella, el relato que sostiene el Ejecutivo desde hace dos años —"solo presentar cuando tienes garantizada la aprobación"— no tiene cabida en un sistema parlamentario sano.
Si el primer proyecto es rechazado, argumenta, debe presentarse otro hasta que salga adelante: esa es la norma de la vida democrática. Pero la realidad —y lo vemos en los últimos años— es distinta: las reglas se infringen sistemáticamente. Que la ministra de Hacienda diga que presentará el techo de gasto y los presupuestos "a la mayor brevedad" tras haber contado todo un año para hacerlo, según Alsina, son solo coartadas.
Begoña Gómez y el reproche moral más allá del delito
El debate no se ciñe únicamente al ámbito presupuestario, también se ha puesto sobre la mesa el asunto de los dos últimos informes sobre Begoña Gómez. "Haya o no haya delito, un reproche moral sí merece", afirmó Susanna Griso. Para Alsina aunque la acusación de malversación pueda ser compleja de probar judicialmente, no es descartable que haya cruces éticos.
El plan de Trump para Gaza
En paralelo a la política nacional, la conversación también ha girado hacia la propuesta internacional de paz entre Israel y Palestina.
Donald Trump presentó un plan de veinte puntos, con exigencias como la rendición de Hamás, la devolución de rehenes y un nuevo ejecutivo de transición en Gaza. Hoy, varios países árabes, Egipto y Catar respaldan la iniciativa; muchas voces ven incluso un consenso inesperado entre Sánchez y Feijóo para apoyarlo, cosa que por sí sola ya es noticia.
Pero la gran incógnita es Hamás (e indirectamente Irán), actor esencial y difícil de prever en el que parece confiar Donald Trump. Aunque Netanyahu haya empezado a matizar la propuesta —especialmente en cuanto al reconocimiento del Estado palestino—, la clave pueda estar en que Trump tiene la intención de comprometerse e insistir para que el plan salga adelante.