Edu García: "Laporta sabe que sus votantes potenciales son más de mirar la vitrina que el Excel con las cuentas"
Edu García hace un repaso por las novedades del mundo del deporte.
Con emoción contenida y nexando su Barça con la solemnidad que emana la abadía de Monserrat, el president Laporta respira aire enriquecido en la marcha culé conmemorativa del cumple de los 125 años. La catalanidad integradora es ahora su explicación a eso que defienden ser: más que un club.
No seré yo quien le discuta al amic Joan lo que siente y por lo que altera su latido, es más, hizo siete kilómetros de caminata, se metió debajo del gigante/cabezudo de Joan Gamper al que hizo bailar al son de los bastones, siempre rodeado de aficionados caza-selfis con cara de haberse frotado con una auténtica deidad. Está feliz y satisfecho. Y eso además lo contagia como nadie, sin jeringuilla ni aerosoles.
¿Envidia por no estar en Miami o en Los Ángeles rodeado de dólares a los que echarle el guante a base de goles? Si lo está, disimula. Sabe que el año ha sido casi perfecto y que sus votantes potenciales son más de mirar la vitrina que el Excel con las cuentas. Atado el portero heroico del españolismo, ahora quizá la mirilla se centre de nuevo en Nico Williams, pero siempre con ese runrún persistente que nos lleva a preguntar: ¿puedes fichar? ¿puedes pagar? ¿puedes inscribir?
De forma algo torticera se afirmó que la blandura del ejecutivo socialista al abordar las finanzas del Barça se debió a la dependencia del estado de ánimo de Junts, ahora, con todo en llamas y sin extintores a mano, habrá que vigilar si la tolerancia es mayor, menor o se estanca. En el CSD sigue el señor Uribes, un bombero que jamás se quita el traje por si acaso.
Hay una sombra (amén del 2+2 igual a 4) y es la del ciprés alemán llamado Ter Stegen. El que fuera símbolo de poderío bajo travesaño, es ahora una incomodidad por su nula disposición a salir en silencio. Eso de que el deportista sea mercancía que compro, vendo o descambio… no lo asumiré nunca, lo reconozco…