Marta García Aller: "Urgen más medios y prevención, menos reproches y más coordinación"
Marta García Aller analiza la respuesta política a la crisis de los incendios que han dejado de lado a los habitantes de los pueblos afectados.
Qué importante lo que escuchamos para entender el mundo. ¿Crees que escuchamos bien? Empiezo el curso dándole muchas vueltas a esto de escuchar. Cómo escuchar mejor y a quién. Porque oímos muchas cosas. Algunas necesarias y otras no tanto. A cuántos vecinos de la España quemada hemos oído este verano desesperados por haberlo perdido todo. Sus casas, las granjas, los castaños, la miel, el monte. Todo. Sienten, además, que los escuchamos poco. Y eso sí tiene remedio.
Por eso he escuchado con tanta atención a Edilberto contarte cómo llegaron las llamas a las puertas de su casa en La Cabrera. Y a Cuco contarte cómo han quedado Las Médulas.
Hace unos días escuché también a Mónica, de A Caridade, contar que ni los animales pudieron salvar, que se quemaron como se quemó su casa. Que no hubo gente que les viniera a ayudar. Y a Alejandro, un ganadero que se quedó en vela muchas noches de agosto vigilando el fuego del incendio de Fasgar; cuánta angustia de los vecinos de muchos pueblines en llamas como los que visitas hoy.
Y qué importante escuchar también a los bomberos que trabajaban 15 horas diarias, a veces a 65 grados y con un viento traicionero. Y a los brigadistas que reclaman contratos dignos con la cara llena de ceniza.
Escuchemos también estos días a expertos que avisan de que estos fuegos ya no son como los de antes, que los veranos tan calurosos hacen sus llamas más voraces que nunca. Y a tantos alcaldes reclamando que en invierno no tienen quien cuide y vigile sus montes. Que hay mucha burocracia y pocas manos.
400.000 hectáreas quemadas. Son tantas que en vez de en campos de fútbol hay que contarla en ciudades enteras. Seis madrides, 40 barcelonas quemadas en 20 días de angustia. Por eso da tanta rabia, pereza, incluso, escuchar tantos reproches cruzados y tan pocas responsabilidades asumidas. Qué bien que estés ahí escuchando lo que ha pasado. Es la mejor manera de encontrar soluciones.
¿Moraleja?
Urgen más medios y prevención, menos reproches y más coordinación