EL MONÓLOGO DE RAFA LATORRE

Latorre señala la contradicción de Sánchez sobre Marruecos: "¿Habrá sido el jet lag? Hace solo unos días la gestión era inteligente"

El director informativo de Más de uno expone en su monólogo las discordantes declaraciones en torno al país norteafricano del presidente del Gobierno en una entrevista con la CNN, así como las imágenes de Delcy Rodríguez yendo a saludar al líder socialista. El primer aviso: "Delcy en la ONU, maratón e infamia" El Ambigú: "Cabe preguntarse cuántos 'sustitos' lograron su objetivo"

El primer aviso: "Delcy en la ONU, maratón e infamia"

El Ambigú: "Cabe preguntarse cuántos 'sustitos' lograron su objetivo"

Rafa Latorre

Madrid |

La Asamblea General de la ONU es un teatro grandioso. No tiene ninguna fuerza ejecutiva, pero es el escenario perfecto para el lucimiento, la sobreactuación y, como dirían los cursis, ocurren cosas que operan más en el plano performativo que de lo real.

Donald Trump ha dicho ante dirigentes de 120 países que podía aniquilar Irán y hoy está amaneciendo como si nada un nuevo día.

Pero ha dicho más, por ejemplo cuando habló de su operación en Venezuela, la extracción de Maduro y la consiguiente extracción de su petróleo y entonces cuando pronunciaba esas palabra lo más relevante era el contraplano de una señora que estaba escuchando en el plenario.

Sí, la gran traidora, que es Delcy Rodríguez. Esta mujer, Delcy Rodríguez, aúna todo lo peor de la condición humana. Es una autócrata, una mujer que ha dirigido la máquina represiva de una dictadura y además un traidora, que ha vendido al sátrapa para continuar gobernando la satrapía, aunque sea tutelada por Estados Unidos.

Hubo quien vio en ella una heroína de la retirada, de esos líderes que son necesarios para el desmontaje de un régimen. No es verdad, los héroes de la retirada se traicionan a sí mismos y Delcy Rodríguez ha traicionado a todos menos a sí misma. Venezuela sigue siendo un régimen brutal, represor y en ausencia de libertades, donde la verdadera líder de la oposicion no puede ni pisar la calle y lo es porque Delcy Rodríguez ha comprado protección a una fuerza tutelar, como es Estados Unidos a cambio de los recursos naturales de su país. Y ahí estaba, oyendo complacida a Donald Trump, mientras que en Venezuela ni se atisba la posibilidad de que se celebren unas elecciones libres.

De ahí que lo ocurrido con el presidente español sea tan embarazoso. Es la imagen del día. Un paseillo largo, bien consciente, que se da Delcy Rodríguez para ir a plantarle dos besos a Pedro Sánchez.

Pedro Sánchez, en una de esas bravatas perfectamente inútiles, decidió no acudir a la recepción en un hotel de Manhattan que Donald Trump le da a los asistentes. Quería hacer uno de esos gestitos de líder dignísimo. Ya ven… plantar al presidente de Estados Unidos para terminar abrazado a su ama de llaves caribeña.

Delcy se levantó y se fue directa. Sabía adonde iba. Y cuando llegó, levantó a Sánchez le plantó dos besos y le dijo que tenían que hablar de Venezuela. Lo interesante sería saber exactamente de qué… Porque hay muchos temas que a este gobierno le conciernen y sobre los que Delcy seguro que puede decir algo, empezando por los problemas de José Luis Rodríguez Zapatero.

Delcy dio un largo paseo hasta llegar a donde Sánchez se encontraba y hoy lo destacan todos los medios. ABC ha medido la distancia: 40 metros. Dice El Mundo en su portada por ejemplo: ‘Delcy exhibe su acceso a Sánchez y le compromete en la ONU’. En realidad, el paseo verdaderamente comprometedor para España se lo dio hace tiempo y fue cuando, acompañada de su hermano Jorge, se dirigió a la embajada de España en Caracas para, allí en territorio español y para vergüenza de los españoles, hacerle firmar las capitulaciones a un anciano al que le había robado las elecciones… este Edmundo González que ya lo único que quería era salir del país y seguridad para su familia.

Las palabras de Sánchez sobre Marruecos

Otra de las cosas que tiene una Asamblea General de la ONU es que en Nueva York Pedro Sánchez si da entrevistas y eso hace que a veces se escape algún titular.

Es lo que ha ocurrido hace una hora con Christianne Amanpour en la CNN.

La pregunta ya es bastante dura.

La periodista le echa en cara el desastre de Ceuta pero lo más interesante viene luego, cuando da una cifra que no es rebatida. Dice que 15 mil inmigrantes de cuantos asaltaron la frontera permanecen aún en Ceuta. Pedro Sánchez no se lo discute.

Y Sánchez dice más.

Dice que hemos desarrollado una relación bilateral con Marruecos y… ah… que han pedido a Marruecos respuestas y acciones porque está claro que sus mecanismos de control fronterizo fallaron.

¿Pero cómo es posible? ¿Acaso habrá sido el jet lag? Si hace tan solo unos días aqui en España, había dicho, en El Intermedio, más concretamente, que la gestión que había hecho Marruecos era inteligente.

Ahora resulta que no era tan inteligente sino que fallaron los mecanismo de control fronterizo. Claro, si Pedro Sánchez se encontrara con alguien a su altura, cuando denunciara los fallos de Marruecos le espetaría uno de esos falsos dilemas con lo que él envilece la conversación. Y le diría: ¿Qué quería que hicieran los gendarmes? ¿Ametrallar a la muchedumbre desarmada?

Es que parece lo que diferencia entre lo legítimo y lo cruel es una cuestión geográfica. Depende de la ubicación. De donde se produzca. Si en lado marroquí o en el español. Y de dónde lo denuncia Sánchez: si aquí o en Estados Unidos.

Hoy desde luego se producir una demostración de que si se quiere se puede evitar un asalto a la frontera. Porque el Tarajal está blindado. Marruecos celebra elecciones legislativas y en las redes sociales han vuelto a arreciar llamamientos de similar naturaleza a los que precedieron al asalto de este verano.

A Marruecos la crisis tampoco le ha favorecido. La imagen del éxodo de almas en pena no es lo más favorecedor para un régimen autocrático. Lo que pasa es que es muy difícil saber exactamente qué es lo que está ocurriendo en Marruecos.

Todo apunta desde luego a una lucha de poder por la extrema debilidad de Mohamed VI, que hace unas reapareció y… como dicen las madres, parecía muy pachucho. Cada vez se le ve menos y cuando se le ve es llamativo el deterioro físico. Los partes médicos no hablan de una dolencia grave pero nadie se los cree. Mohamed VI participó en los actos por el aniversario del fallecimiento de su padre Hassan II y consiguió que todos pensaran en su hijo y en el futuro inmediato de la monarquía, porque efectivamente no parece que esté muy católico. Con perdón.