El sueño de Alsina: "El Frente Amplio se organizaba como en el twister"
El director del tramo magazine de Más de uno expone esta experiencia onírica donde aparece la nueva agrupación de izquierda, y donde Ada Colau era la que estaba arriba del conglomerado , debajo del montón se asomaba una pierna de Errejón, las gafas de Monedero y el brazo incorrupto de Tania Sánchez.
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Madrid |
Esta noche soñé……que despertaba.
Y se me había pasado el año volando. Me dije: ‘No está todo perdido. A remontar, como el Madrid. Y como Lamine’. Los moderaditos somos así: si hablamos del Madrid, hablamos enseguida del Barça para que no se diga.
Se me apareció el fantasma de los cumpleaños pasados, como yo, por otra parte, esperaba porque se me aparece todos los años nada más abrir el ojo.
—‘¿Qué, descansado?’, me dijo. Y yo:
—‘Se hizo lo que se pudo’.
Me puse en lo peor porque le vi venir:
—‘Nada de viajes al pasado que en casa nunca hemos sido nostálgicos, eh’. Se lo tomó bien:
—‘Peor sería’, dijo, ‘que viniera a verte el fantasma de los cumpleaños futuros, no sabes lo difícil que se va a poner todo’.
Yo le dije la verdad, que prefiero no saberlo. Una de las mejores cosas de la vida es el suspense. Y una de las peores, que te destripen.
—‘¿Cómo va España?’, dijo él, no sé si en plan pregunta o como exclamando.
—‘Un poco como siempre’, respondí, intentando no mojarme, o sea, escapista.
—‘No, si ya veo como está, hay cosas que no cambian’. Digo:
—‘¿Qué la ve, polarizada?’
—‘Eso también, pero la veo chismosa, metiendo la nariz en con quien entra o sale una señora’.
—‘No caigo’, le dije, ‘no estoy en redes’.
—‘Mejor’, dijo él, ‘están que arden’.
Yo me había desvelado no por las redes sino por las listas. Porque caí, de pronto, en que no sabía quién iría de número dos por el PSC en Badalona ni de número tres del PP en Zamora. Por no saber, no sabía si Abascal se presentaba por Madrid o por Ceuta. Si Sánchez por La Palma o por La Mareta.
Parafraseando a Chesterton, periodismo es contar que Margarita Robles será la número dos del PSOE por Madrid a quien no tiene el menor interés en saber quién irá de número dos, ni de tres, ni de nada.
Lo sentí por los corresponsales políticos, obligados a extraer conclusiones categóricas sobre el hecho de que Sánchez lleve de segunda a la ministra de Defensa, cuyo atractivo electoral resulta abrumador entre los votantes de cualquier otra marca que no sea el PSOE.
‘Es un guiño al electorado conservador’, le escuché a un opinador muy fino. ‘Es un mensaje a Marruecos’, le escuché a otro, ‘por si acaso Mohamed amaga con otro desembarco armado’.
En lo que todos coincidían es en que Robles se aseguraba cuatro años de sueldo parlamentario porque, por mal que le fuera, daban por hecho que el PSOE sacaría en Madrid mínimo dos escaños. Tres ya no sé, pero dos estaban seguros. Según el CIS, treinta y tres sólo por Madrid, treinta y tres de treinta y ocho gracias al tirón de Óscar López y sin contar a los votantes que son nietos de alguien por si acaso al final no votan.
Al parecer, a Marlaska no sabían ya por dónde presentarle, porque popular, lo que se dice popular, no lo era ya en ninguna circunscripción de España.
Escuché ruido en el cuarto de estar y para allá que me fui, temiendo encontrarme una acampada. Gente había, un porrón. Pero no estaban acampados sino organizando una cosa llamada Frente Amplio.
Por lo que vi, el modo elegido era el twister, no confundir con el twitter aunque ambos se parezcan en que quienes participan hacen todo el tiempo contorsionismo.
El twister consiste en que se extiende un tapete en el suelo con colorines y tienes que poner un pie en el rojo, una mano en el verde, un codo en el estómago de tu compañero de Podemos, en fin, un enredo de personas y extremidades que hace que desde fuera parezca una melé y desde dentro parezca una coalición de izquierdas de toda la vida.
Estaban los jugadores ya como amontonados y derrengados antes de empezar la carrera. Me pareció ver que Ada Colau era la que estaba arriba del conglomerado humano, y debajo del montón juraría que asomaba una pierna de Errejón, las gafas de Monedero y el brazo incorrupto de Tania Sánchez.
Porque en la televisión catalana ya lo tienen cogido, si no el título podría ser ‘La casa nostra’, dicho en catalán de En Común y de Gabriel Rufián, que recupera el catalán cuando llegan las elecciones.
Me aseguré de que el fantasma ya se hubiese ido antes de volverme a la cama.
Cumplir años, me dije para mí, es dejar de ser nieto y empezar a ser abuelo. Votes o no votes.