Madrid |
La tragedia ferroviaria ocurrida en el término municipal de Adamuz, en la provincia de Córdoba, ha dejado hasta el momento 39 víctimas mortales y decenas de heridos. Un suceso que ha sacudido al país y que ha llevado a Carlos Alsina a detener el ritmo informativo habitual de Más de Uno para reflexionar sobre la fragilidad de la vida y la falsa sensación de control con la que convivimos a diario.
"Cuántas veces lo decimos y qué pocas veces nos paramos a pensar en lo que significa". Así ha arrancado el monólogo del director de Más de Uno, que ha recalcado esa frase, tan repetida, de que cada día puede ser el último. Una expresión que solemos pronunciar casi de forma automática, sin detenernos en su verdadero alcance.
Alsina recuerda que el ser humano vive haciendo planes. Para dentro de una hora, para el fin de semana, para las vacaciones o para la jubilación. Planes que damos por seguros, aunque en realidad "ninguno somos dueños de lo que vaya a ser de nosotros". Como en la tarde de este domingo, cuando decenas de personas subieron a dos trenes convencidas de que, en pocas horas, llegarían a su destino.
Un convoy de Iryo salió de Málaga con rumbo a Madrid; un Alvia partió de Atocha con destino Huelva. Pasajeros que avisaron a familiares, que pensaban en llegar a casa, que daban por hecho el final del trayecto. Pero a las 20:20 todo cambió. Por causas que aún se investigan, los tres últimos vagones del Iryo descarrilaron y, con fatal coincidencia, embistieron a los dos primeros vagones del Alvia que circulaba por la vía contigua.
El violento choque y la posterior caída de los vagones por un talud de varios metros explican la magnitud de la tragedia. Para 39 personas, ese instante fue el último de sus vidas. Para sus familias, comienza ahora un proceso de duelo marcado por la incertidumbre, a la espera de identificaciones oficiales. Para los supervivientes, una experiencia que difícilmente podrán borrar de su memoria.
"Para todas estas personas la vida se truncó en la tarde de ayer y los supervivientes ahora son conscientes de hasta qué punto es grave lo que les sucedió. Para los supervivientes, también cambiaron todos sus planes y seguramente no van a poder olvidar muchos de ellos lo que han visto", cierra Alsina.