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Monólogo de Alsina: "Tezanos nunca falla"

Carlos Alsina ha repasado su entrevista con la ministra de Trabajo, Yolanda Díaz, los últimos pronósticos de intención de voto del CIS y la bajada de afluencia en las manifestaciones de la Diada.

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Carlos Alsina

Madrid |

Había una vez un profesor de Sociología, treintañero para cuando se murió Franco, que hizo carrera académica en los ochenta, a la vez que cultivaba una provechosa carrera política. Militante con galones del partido de sus amores, el Partido Socialista, escaló como gurú demoscópico, o secador de la opinión pública, en los años de gloria de Alfonso Guerra.

Para la mayoría de los españoles el apellido Tezanos no significaba gran cosa, pero para los comentaristas políticos -a los que aún nadie llamaba pomposamente analistas- era sinónimo de lanzador de avisos, oteador y mensajero. Su biblia era la revista Temas, su púlpito, la Fundación Sistema. Su padrino, Alfonso Guerra.

La política los unió y la política los acabaría separando. Tezanos eligió caballo en la carrera a muerte que se disputó en su partido hace ocho años: Susana contra Pedro y Pedro, contra todos. Casi todos. Porque despertó simpatía en dos veteranos de la causa: uno muy conocido, José Borrell; el otro, no tanto, José Félix Tezanos. La simpatía de este devino en afecto, casi en amor, por el joven dirigente moldeable que escuchaba sus diagnósticos, como quien ve a Moisés bajando del monte en el que ha visto arder la zarza.

Escogió bien Tezanos, elevado a la Ejecutiva del partido y a la presidencia de la Fundación Pablo Iglesias. Sánchez lo sentó en el sillón de Alfonso Guerra, el mismo en el que luego sentaría, por cierto, a Santos Cerdán, año 2020, cuando Cerdán, presuntamente, ya trincaba.

Elevado Tezanos, primero, a la Ejecutiva y la Fundación, y elevado, después, con Sánchez recién aterrizado en la Moncloa, a la presidencia del CIS, el portaviones de la demoscopia en España desde el que ha podido significarse Tezanos, y es de justicia reconocérselo, como el presidente del club de fans de su jefe. La afinidad se acabó convirtiendo en fervor y el CIS lo acabó convirtiendo en una exhibición mensual de sus filias, sus fobias y sus sesgos.

El CIS lo acabó convirtiendo en una exhibición mensual de sus filias, sus fobias y sus sesgos

Nada es tan revelador de la perfecta sincronía entre el sociólogo partidista y el gobierno para el que trabaja que la pregunta de actualidad que escoge personalmente cada mes para incluirla en su barómetro. Cuando Sánchez tenía dificultades para ser investido, preguntó a los españoles si no habría que cambiar las reglas para investir presidente.

Cuando Sánchez decretó que la mayor amenaza para el país era la desinformación y los bulos, preguntó a los españoles si debería castigarse a quienes no se acogen a las fuentes oficiales. Ahora que Sánchez ha iniciado el curso proclamando la necesidad de un pacto de Estado contra el cambio climático -no para alcanzarlo, sino para recriminar a la oposición que se lo compre-, va Tezanos y pregunta (página 6): '¿Cree usted que es necesario en España un gran pacto de Estado?'.

La pregunta de actualidad, siempre en sintonía con los intereses del amo. Nunca preguntó por la amnistía y nunca preguntará por las saunas. Porque lo bueno de Tezanos es que nunca falla. Nunca le falla al partido, se entiende. En pronósticos electorales ya es otra cosa. Ahí, los hechos cantan y sus patinazos han sido sonados.

Sostiene Tezanos que el PSOE se ha disparado en intención de voto estas últimas semanas. Con su ex secretario de organización aún en la cárcel, con el presidente esquivando a la prensa y sufriendo mala cara, con el gobierno palmando votaciones en el Congreso, los votantes se apiadan y vuelven en multitud a arropar como nunca al presidente.

Dale dos Leires y un Cerdán más, y se nos pone en el 35%, otra exnovia de Ábalos, y el 36%. Solo falta que la UCO le incrimine a algún ministro, ¡y mayoría absoluta!

Casi un 33% de intención de voto. Dos puntos más que en 2023. El amo va como una moto. Dale dos Leires y un Cerdán más, y se nos pone en el 35%, otra exnovia de Ábalos, y el 36%. Solo falta que la UCO le incrimine a algún ministro, ¡y mayoría absoluta! El PSOE se sale, pero es que entre Sumar y Podemos, peleados y todo, suman más de un 12%, como hace dos años, y Esquerra, que no llegó al 2%, ahora lo supera. Junts, no. Este Junts que ahora es de derechas, le regatea a Sánchez, su aliento cae por debajo del 1%, bien empleado está, por hacer sufrir al presidente, insensible Puigdemont, a su inquietante adelgazamiento. El chute de autoestima socialista es innegable.

El único problema que genera es que le desbarata a Sánchez el único argumento que maneja para no convocar elecciones, aun no siendo capaz, por tercer año consecutivo, de sacar adelante unos Presupuestos: el argumento es que hay que amarrar porque si convoca, las derechas gobiernan. Pues dice su Tezanos que no, presidente, que si convoca amplía usted su inexistente mayoría.

"La vicepresidenta del Gobierno presume de haber dicho en el Congreso de lo que nadie antes le dijo a Junts"

A Yolanda Díaz, que reprocha al Congreso que dé la espalda a las encuestas que dicen que España quiere reducción de jornada, le pregunté ayer aquí si el gobierno debería atender entonces a las encuestas que le piden elecciones. Y se mostró muy selectiva sobre qué sondeos deben ser atendidos. La verdad es que fue una conversación bien interesante, creo yo, la que mantuvimos ayer con la vicepresidenta. Precisamente porque es la vicepresidenta.

Veamos. La número tres del gobierno de España admitió que el gobierno al que pertenece está incumpliendo la Constitución al negarse a presentar el proyecto de Presupuestos a las Cortes. La número tres del gobierno de España admitió que el Parlamento que salió de las urnas en 2023 es mayoritariamente conservador porque Junts lo es.

La número tres del gobierno de España admitió que el gobierno al que pertenece ha sacado adelante la amnistía a sabiendas de que iba en contra del sentir mayoritario de la sociedad.Y la número tres del gobierno de España -esto seguramente fue lo más llamativo- presumió de haberle frenado los pies a Junts en su intento de imponerle peajes, que nada tenían que ver con la reducción de jornada, a cambio de apoyarle al gobierno esa reforma.

Repito, por si no se entendió: la vicepresidenta del gobierno de España presume de haber dicho en el Congreso lo que nadie antes le dijo a Junts y lo que España necesitaba oír: que hay límites y que no se puede ceder al chantaje. La vicepresidenta que primero blanqueó a Puigdemont revolviéndose contra el uso que hace Puigdemont de sus siete diputados en el Congreso: esa es la llave.

Pinchazo independentista en la Diada

La llave, claro, que hizo posible que Sánchez fuera presidente y que hizo posible que Yolanda Díaz sea vicepresidenta. La llave de derechas a la que ambos deben el cargo que hoy desempeñan. Dicho todo a once de septiembre, o sea, ayer, fiesta oficial de Cataluña y día grande (en otros tiempos, al menos) para Junts y para Esquerra y para la ANC y para Omnium Cultural y el resto de actores necesarios que llevaron las instituciones catalanas a su mayor crisis en aquellos años de borrachera de procés.

La resaca se le está haciendo larga al independentismo. Más por costumbre, ya que por ambición, varios miles de personas echaron ayer la tarde en la manifestación de estelada y relicario. Se dejaron acunar por la letanía doliente de Lluís Llach con su discurso de la marmota.

Al conejito de Duracell se le han agotado las pilas. Diez años encasillado en la misma canción -que si la opresión del Estado, que si la justicia española, que si la lengua amenazada-, tan pobre, tan simple, tan mala, tan aburrida.