Monólogo de Alsina: "Hemos aprendido que el bochorno político ante las tragedias es un signo de estos tiempos"
Carlos Alsina ha reflexionado en su monólogo sobre la bronca política y falta de gestión efectiva en la crisis de incendios que ha asolado el oeste de la península y que se asemeja mucho a lo sucedido en la DANA.
Madrid |
Qué tal, ¿cómo están? Bienvenidos a una nueva mañana de radio. Estamos estrenando el primero de septiembre de 2025. Iniciando la nueva temporada radiofónica con esta declaración de intenciones para lo que resta de curso: la radio en movimiento, la radio que no se queda quieta, que viene al Bierzo, y a la sierra, que sube al monte que ardió en Valdeorras y que acompaña a los cientos de habitantes de comarcas casi siempre olvidadas para que se hagan oír y nos recuerden que son tan ciudadanos como cualquiera de nosotros, con tanto derecho a ser tenidos presentes como quienes residen en las grandes ciudades.
Y que tienen nuevas necesidades consecuencia de haber padecido los peores incendios que había sufrido nunca nuestro país. Ayer dijo la directora de Protección Civil que la crisis del fuego se da por terminada —ya no hay incendios que preocupen, así es—, pero lo que sigue ahí son los efectos de lo que ya ocurrió: la enorme extensión de monte arrasado, la ceniza en el suelo que ahora va arrastrando el agua de la lluvia, los castaños que no producirán fruto este otoño —nos espera un magosto amargo— o la caída del turismo rural, que es motor económico de muchos de los pueblos de esta tierra.
Si empezamos aquí la temporada radiofónica es porque no podíamos ponernos a hacer la radio de cada día sin haber estado antes aquí. Sin haber escuchado antes a quienes viven y nos escuchan aquí. Creo que se lo debemos a los oyentes de Onda Cero León, de Onda Bierzo, Onda Cero Barco de Valdeorras, Onda Cero Monforte, Onda Cero Zamora.
Seguimos la estela de mis compañeros de las emisoras locales que han escuchado a sus paisanos en estas desgraciadas semanas de destrucción y de humo —aún permanece el olor a quemado—. Ahora que el fuego ya pasó, queda el estado de ánimo de los afectados, la negra impresión de seguir habitando la España olvidada.
Miras a futuro en el Lago de Carucedo
Desde El Puente de Domingo Flórez hemos llegado hasta Carucedo, junto al lago que es hijo de Las Médulas. Estamos en Las Cabañas de Carucedo. Centro de turismo. Allí conversamos con Pablo, Gerente de las Cabañas del lago de Carucedo que tuvo a desalojar a los 40 inquilinos que hospedaba ante el riesgo del fuego. El CECOPI decidió instalar allí su base debido a que los servicios de emergencias utilizaron el agua del lago para abastecerse.
Carlos ha comentado que no se considera como la parte dañada porque afortunadamente el fuego no llego al entorno inmediato del lago, por lo que se alivia de ser un privilegiado. De todas maneras, ha destacado que gran parte de sus visitantes provienen del turismo de Las Médulas, cuyo terreno sí ha quedado arrasado. Ha narrado como al mediodía del día que comenzó el incendio el fuego parecía controlado, pero de un momento a otro las llamas se descontrolaron y obligaron a la evacuación de los jóvenes que se hospedan en las Cabañas. El humo permaneció en la zona desde ese día hasta la visita de los reyes.
Algo hemos aprendido del verano
Queremos pensar que algo hemos aprendido este verano. Que algo hemos vuelto a aprender, porque se supone que lo habíamos aprendido ya en la Culebra, o en Alcolea del Pinar. Hemos aprendido que no hay desbrozadora más eficaz que una oveja, que además tiene la ventaja de que no puede soltar chispas. Que no hay mejor cortafuegos que el que ya estaba hecho antes de que el fuego empezara. Que no hay incendio pequeño, pero cuando antes se combate menos espacio abarca.
Hemos aprendido, creo, la diferencia entre un bosque y un monte asilvestrado. Y que una primavera muy lluviosa trae una mayor vegetación en verano, reseca, que se es combustible. Y que limpiar el monte es una hermosa aspiración que choca con la falta de manos no ya para trabajar el monte, también para trabajar el campo.
Hemos aprendido, creo, que el bochorno político, ante las tragedias, es un signo de estos tiempos. Que si me has pedido más medios de los que hay, que si no me has pedido. Que si este sigue de vacaciones, que si aquel está muy bronceado. Que si mira qué tuit tan ingenioso, está el patio calentito, ministro, la señora Barcones, pirómana, esas memeces. El debate público en manos de encizañadores y enredantes de quinta. Gobernantes autonómicos cargando contra el gobierno central, pero sin pedirle que asuma el mando, y ministros haciendo de oposición a los gobiernos autonómicos, pero sin dar el paso de ponerse ellos al frente.
El debate público en manos de encizañadores y enredantes de quinta
Se repitió lo de la riada. Qué tiene que suceder para que un presidente autonómico solicite la declaración de emergencia. Qué tiene que pasar para que el gobierno central la declare, con o sin petición de nadie. Más aún si hay una legión de ministros pregonando lo ignorantes que son los gobiernos autonómicos sobre los medios de que dispone el Estado. Si veían tanta negligencia, por qué no actuaron.
Hay leyes, hay protocolos, hay planes, hay incluso un informe de tropecientas mil páginas que pagó Moncloa y se llamó ‘España, 2050’, ahí está todo, efectos del cambio climático incluidos. Pero cuando llega el desastre, hay que esperar a que unos pidan, otros concedan, otros denuncien, otros tuiteen y otros se duelan. Y de ahí no salimos.
Comienza el curso político para el Gobierno
Además del fuego, y del bochorno, otros asuntos nos irán ocupando en este curso que hoy arranca.
El presidente del Gobierno, alérgico a la prensa todo el verano, un año sin dar una entrevista a nadie, acude hoy a la televisión que considera (y trata) como si fuera suya, Televisión Española, más en su afán de promocionar el Telediario que de responder a tantas preguntas pendientes. La UCO sigue existiendo. Tiene informes pendientes de entregar al juez. Santos Cerdán sigue existiendo. Y Ábalos. Compañeros de fatigas, ambos, del líder supremo que los encumbró a la vez que se encumbraba él. Predican los de Sánchez que el efecto del caso Cerdán ya se extinguió, como los incendios, pero bien saben ellos que no es verdad. No hay cambio climático que diluya el efecto corrosión de la corrupción.
Pedro Sánchez acude hoy a la televisión que considera (y trata) como si fuera suya
Nos deja el verano la broma pesada del Gobierno que jura y perjura ahora que por supuesto presentará unos Presupuestos a las Cortes, otra vez lo asegura, luego ya veremos. Y lo vende como si fuera un hito. Asumir una obligación largamente incumplida. Tomamos nota de que María Jesús Montero se propone, este año sí, hacer su trabajo. Cuánto mérito. Aplaudan, aplaudan. ¿Cómo era eso de que tampoco pasaba nada por prorrogar por tercera vez las cuentas públicas? Ahora va a ser que sí que pasa. Consiga el gobierno sacar adelante el Presupuesto y podrá afirmar que cuenta con una mayoría parlamentaria que lo respalda. Mientras tanto, no insista con la pamema.
Ha dicho Aitor Esteban, toda la vida en política, que Pedro Sánchez se aferra al poder como una lapa. Este es el famoso sentido del humor peneuvista. Se aferra al poder con su ayuda, se entiende. Si Aitor cree que Sánchez debe dejar el poder, que actúe para que eso suceda. Si no actúa, es que la lapa le viene bien.
En fin, que empieza el curso y empieza la nueva temporada.
Un saludo afectuoso a quienes hoy emprenden nuevos proyectos radiofónicos, Juan Carlos Vélez, Juan Ramón Lucas. Mis mejores deseos para los veteranos, radiofonistas con muchas horas de vuelo, y también para los recién llegados a este medio nuestro, colegas que aún están en garantía.