Alsina ironiza sobre la "cocina mágica" del CIS que vuelve a dar una amplia ventaja al PSOE: "El jefe de Tezanos carece de rival"
El director de Más de uno ha puesto en evidencia los resultados de la empresa sociométrica dirigida por José Félix Tezanos, que no ha acertado ni siquiera en su encuesta sobre los resultados de las elecciones generales pasadas.
Madrid |
Déjenme que les cuente una historia, que es muy corta, ya verán. Antonio Moreno no era trigo limpio. Aunque en sus tiempos fuera tenido por caballero rico y discreto, amigo de holgarse solo de forma honesta, era solo lo primero, o sea, rico. Un rico amigo de pasarlo bien, sí, pero a costa de hacer escarnio de su famoso huésped.
Lo primero que hizo don Antonio al acoger en su casa de Barcelona a don Quijote fue sacarlo a pasear abrigado hasta las orejas para que sudara como un pollo y con un letrero cosido en la espalda para que la gente comentara a su paso lo que allí ponía -es don Quijote de la Mancha- y él creyera, engañado, que toda Barcelona le conocía.
Luego lo llevó de farra para que unas señoras burlonas lo dejaran para el arrastra a base de baile y más baile, tanto que hubieran de llevárselo en volandas hasta la cama como un despojo. Y al día siguiente, para rematar la mofa, le hizo lo de la cabeza encantada. Se lo llevó a una habitación con Sancho y varios amigos de la casa y le mostró el busto de bronce que tenía sobre una mesa de jaspe. Fabricado, según él, por uno de los mayores hechiceros que conoció el mundo, polaco de nacimiento, y capaz de responder a cuantas preguntas se le hicieran (la cabeza, no el polaco).
A modo de prueba, abrió fuego don Antonio: "Dime, cabeza, ¿quiénes estamos aquí?"Y habló el busto y dijo: "Estáis tú y tu mujer con dos amigos tuyos, dos amigas de ella y el famoso caballero don Quijote de la Mancha con su escudero Sancho Panza". Quedaron admirados todos y con el vello erizado.
Preguntó entonces don Quijote: "Dime, cabeza, ¿fue verdad o fue sueño lo que me pasó en la cueva de Montesinos?" Respondió el busto: "Hay mucho que decir sobre eso, de todo tiene". Le tocó a Sancho Panza el turno: "A ver, cabeza, ¿gobernaré otra ínsula, volveré a ver a mi mujer y mis hijos?" Respondió la cabeza: "Gobernarás en tu casa y si vuelves a ella verás a tu mujer y tus hijos, claro". "Y tan claro!", se quejó Sancho, "esta cabeza sabe menos que Perogrullo".
Razón tenía el escudero porque la cosa, naturalmente, tenía truco. La cabeza no era de bronce sino de madera hueca; la mesa no era de jaspe sino de palo; disimulada en una de sus patas había un conducto que unía el falso busto con el aposento de abajo, en el que un amigo de don Antonio escuchaba las preguntas y respondía lo que se le ocurría, cuanto más inconcreto, mejor, para que nada fuera ni verdad ni mentira del todo. Un genio don Antonio. Haciendo pasar por certeza revelada lo que no era más que interesado divertimento.
El CIS de la cabeza encantada
El Centro de Investigaciones Sociológicas, cuya cabeza es el muy gubernamental y muy sanchista José Félix Tezanos ha preguntado a los españoles cuántos fueron a votar en julio de 2023 y le sale que lo hizo el 82%. En realidad, lo hizo el 67%. Ha preguntado a quién recuerdan haber votado y le sale que el 38,5% votó al PSOE. En realidad, lo hizo el 32%, no llega. Al PP recuerda haberle votado el 19,6%. En realidad, le votó el 33% de los electores. De memoria, como se ve, andamos flojos los votantes.
Si la memoria del voto decidiera cada día la composición del Parlamento, hoy Sánchez ya tendría 145 escaños y el PP no llegaría a 80. En realidad, el PP tiene 137 y Sánchez, 121. El voto oculto en España se produce, sobre todo, a posteriori. Como si resultara más cómodo recordar que votaste a quien gobierna que a quien se quedó con las ganas de gobernar.
El CIS de la cabeza encantada ha preguntado, como cada mes, a quien votarían los españoles hoy y le sale que el jefe de Tezanos carece de rival. 36% del voto, cocina mediante, trece puntos de ventaja sobre su adversario, el PP. Trece puntos de ventaja, encantada, sobre el partido que le viene ganando al PSOE todas las elecciones que se han celebrado en el último año. "Dime, cabeza", preguntó el secretario general, "¿cuántos puntos le saco ya a Feijoo?""Trece, mi amo", respondió el busto de madera hueca, "trece y subiendo, dos guerras más que inicie Trump y tres o cuatro casos de corrupción en tus filas y la mayoría absoluta la tienes hecha".
Es natural que, habiendo consultado a la cabeza hablante, Sánchez se animara a ir a Barcelona a predicar que las derechas languidecen mientras el orgullo izquierdista se despierta. Y es natural que bajara luego a Andalucía a predicar lo mismo, que la derecha de Juanma Moreno ya se eclipsa ante la eclosión imparable de un huracán político llamado María Jesús Montero.
Por los casos de corrupción (presunta) que incomodan al amo sigue sin preguntar el hacedor de encuestas que rinde cuentas solo al gobierno. Ni Ábalos, ni Koldo, ni las mascarillas, ni el hermano, ni la esposa. Hay asuntos sobre los que conocer la opinión general no interesa. De la ley de amnistía ya ni hablamos. Del incumplimiento de la ley hurtándole al Parlamento los Presupuestos, tampoco. A Tezanos le seduce más la alta política internacional. Irán, ahora; antes, Gaza; antes, Trump.
Vienen señalando todos los otros sondeos, los de empresas privadas que se juegan su reputación y seguir teniendo clientes, que Irán e Israel y Trump vienen ayudando a remontar al PSOE a costa de las expectativas de la otra izquierda, antes llamada Sumar, luego espacio político y ahora izquierda alternativa (por no saber, no sabe ni cómo se llama). Pero ningún sondeo hasta ahora había elevado la rentabilidad socialista por las acciones de Trump al liderazgo total de la intención de voto en España y una ventaja cósmica que luego nunca se confirma cuando hay urnas.
La acusación popular pide 24 años de cárcel para Begoña Gómez
El comienzo del juicio mascarillas, con sus Ábalos, sus Koldos, sus Jésicas y su Claudia Montes leyendo libros de trenes no le cuesta un solo voto al PSOE, según el CIS. El procesamiento de Begoña Gómez, tampoco. Si el juicio de la Kitchen le cuesta, a estas alturas, algún voto al PP es un arcano.
Y si el pacto extremeño del PP con Vox le cuesta, o le reporta, algún voto a Juanma Moreno en Andalucía es otro misterio que nos resolverá la cabeza encantada del CIS en su encuesta específica sobre las elecciones andaluzas, allí donde parece imposible que aventure el regreso de la izquierda al poder (lo parece, pero en esta cocina mágica todo es posible).
La acusación popular dio una alegría ayer a quienes vienen sosteniendo, inasequibles al desaliento, que el procesamiento de Begoña Gómez es un dislate pidiendo veinticuatro años de cárcel para ella y veintidós para su asistente. El tribunal, o el jurado, dirá si alguna de las dos (o Barrabés) cometió alguno de los delitos que el juez les atribuye, pero convencer a la opinión pública de que los actos de Begoña, la cátedra, las cartas de recomendación, el uso de su asistente para gestiones particulares, incluso si fueran delictivos, merecen pasar media vida en prisión va a ser tarea difícil. Veinticuatro años de cárcel. Como en el juego de la siete y media, aquí el que se pasa también pierde.
Convencer a la opinión pública de que los actos de Begoña merecen pasar media vida en prisión va a ser tarea difícil
La defensa de Gómez pide la nulidad del procesamiento, como viene pidiendo la nulidad de todo lo que Peinado ha hecho los últimos dos años. Por pedir que no quede. No ha pedido la nulidad de Peinado en sí mismo porque la ley no lo permite. Pero si el caso ha llegado hasta aquí es porque la Audiencia Provincial no atendió las peticiones anteriores.
Bárcenas como corderillo atropellado
Y en el juicio de la Kitchen, escándalo mayúsculo de la época Rajoy, declaró Bárcenas como corderillo atropellado por el partido cuya contabilidad paralela él mismo llevó. Fue el partido quien organizó la trama para robarle a él su munición y salvar al soldado Mariano. Volvió a contar que le grabó una conversación en la que Rajoy demostraba estar al tanto de la financiación irregular de su partido, recibía un documento al respecto que le entregaba Bárcenas y lo destruía.
Pero de nuevo tuvo que añadir que no tiene manera de probar que esa grabación existiera alguna vez porque, ya es mala suerte, la destruyó para evitarse problemas cuando se investigaba la Gürtel.
Este, al final, es el problema de Bárcenas, que cuando el investigado era él, recurrió a todo tipo de tretas para intentar salvarse. Puso enorme empeño en torpedear la investigación, desacreditarla, hizo llegar a través de un intermediario sus anotaciones contables al juzgado para desmentir de inmediato que aquello lo hubiera escrito él, falseó sus pruebas caligráficas para engañar a los peritos y presionó al gobierno para que atara de manos a la fiscalía anticorrupción. "Luis, sé fuerte, hacemos lo que podemos". Y amasó una fortuna a base de chanchullos que escondió en Suiza en un caso clamoroso de evasión fiscal.
O sea, que la Kitchen fue un escándalo de abuso de poder para torpedear una investigación judicial -con Rajoy tocando la lira en babia, que es donde suelen refugiarse los presidentes cuando no quieren enterarse de las corrupciones que prosperan a su alrededor y el PP ofreciendo -pero tampoco Bárcenas era este gorrión perseguido, esta alma pura víctima del sistema y comprometida con la justicia social que ahora se aparece en el estrado buscando el calor del público al que estafó. No deja de ser enternecedor que al mangoneo de los cobros en negro de empresas y particulares, tráfico de favores, lo siga llamando contabilidad extra contable.