Alsina explica "el eslabón" que conecta la guerra en Irán con las elecciones de Castilla y León: "Cómo meter Siria en Soria"
El director de Más de uno ha recordado la célebre frase atribuida a Mariano Rajoy pero que en verdad es obra de un asesor de Jose María Aznar en los tiempo de la guerra de Irak.
Madrid |
Déjenme que les cuente una historia, que es muy corta, ya verán. Eran un inglés, un holandés y un español. Jefes de gobierno los tres. Estaban en Bruselas de cumbre cuando la crisis financiera. El británico, un tal Cameron, y el holandés, un tal Rutte (hoy mascota de Trump), hablaban entre ellos en inglés, por supuesto, y el español, que no sabía una palabra, hizo ver que entendía para no quedarse fuera de juego con una aportación que, grabada por un micrófono, dio para divertir al público español unos cuantos días.
Fue aquella vez que Mariano Rajoy dijo: "It’s very difficult todo esto". Grandiosa prueba de mestizaje idiomático que es el día a día de los hablantes bilingües pero que, tratándose de Rajoy, quedó como un ejemplo más de su hoy ya reconocida vis cómica.
Con razón tiene escrito Rajoy en su libro de consejos para gobernantes y aspirantes a serlo que "se aprende más de los errores que de los aciertos" y que hay que tener cuidado siempre con "no hablar más de la cuenta". Puede que sea el presidente con más frases recordadas y popularizadas, desde "es el vecino el que elige al alcalde" a "cuanto peor mejor para todos y cuanto peor para todos mejor" pasando por "es usted ruiz y miserable" o "somos sentimientos y tenemos seres humanos".
Pero hay una frase que se le atribuye erróneamente a Rajoy y que se ha hecho presente en la trepidante campaña electoral que hoy se termina. No fue Rajoy quien dijo "menos Siria y más Soria". Me confirma Julián Cabrera, nuestro veterano director de Informativos, que el copyright del juego de palabras es de un asesor que tenía Aznar y que debía de ser atrevido porque se atrevió a advertirle contra su predisposición a levitar con la política internacional y desatender las inquietudes domésticas de sus gobernados durante su segundo y atlántico mandato.
La verdadera relación de Mariano Rajoy con Soria consistió en que tuvo un ministro apellidado así, José Manuel Soria -abatido por fuego amigo- y que en el estadio de Los Pajaritos había un guardia de seguridad que era clavadito a Rajoy y al que la gente, de broma, le decía…eso era.
"Menos Siria y más Soria" ha sido frase recurrente, también, para jefes de redacción que reclamaban a sus periodistas estar más atentos a los intereses de la gente corriente que a la alta política internacional. Aunque a menudo, y como estamos viendo estos días, la alta política internacional, sobre todo cuando viene acompañada de bombas y de ayatolas con o sin turbante, repercute en los intereses cotidianos de la gente a través del gasóleo.
Que la palpitante campaña en Castilla y León se iba a ver vigorizada, aún más, por los ecos de las bombas que el día 28 empezaron a caer en Irán era algo, admitámoslo, que ningún fino estratega de los que estudian todos los escenarios posibles para los líderes políticos que les pagan pudo prever jamás. Cómo meter Siria en Soria, it’s very difficult todo esto.
"It’s very difficult todo esto"
Hubo quien quiso ver en el 'no a la guerra' -Sánchez convertido en una chapa- el elemento que, por fin, movilizaría a los legendarios votantes pasotas de la izquierda, esta especie mítica que, según los suyos, aprovecha los domingos electorales para dormir todo el día, valiente compromiso.
Pero el eslabón que conecta Siria (o Irán, en este caso) con Soria es, naturalmente, el gasóleo. El encarecimiento del combustible que utilizan quienes trabajan el campo o crían ganado. El sector agroalimentario tiene en Castilla y León el doble de peso que en el resto del país. Si hay una región sensible, es ésta.
Aguanta la derechita extrema
Ayer nos contaba nuestro hombre encuesta, Ignacio Urquizu, que en los sondeos que se siguen haciendo aún no se percibe ningún impacto de la guerra en la decisión de los votantes, ni por la movilización del no a la guerra (que no se detecta) ni por el voto castigo que el encarecimiento del gasóleo pudiera suponerle al único partido que, en España, aplaude todo lo que hace Donald Trump, sea una guerra con consecuencias impredecibles en el precio de la energía, sea un aumento arbitrario de los aranceles que han de pagar los productos españoles en Estados Unidos.
El empeño de Sánchez en retratar a Mañueco como un señor de la guerra no parece que haya prosperado -la brocha gorda a veces se pasa de gorda-, pero la identificación plena entre el trumpismo y su filial en España tampoco parece que le pase factura a la derechita extrema.
Ni su devoción con Trump, ni su no es no a la investidura de presidentes en Extremadura y Aragón -el bloqueo por el bloqueo- ni las purgas internas que se han llevado por delante a Ortega Smith en Madrid, Antelo en Murcia y Gallardo en Castilla y León (totus tuus, Obescal).
Siendo el precio del gasóleo lo que más inquietud ha generado ya, cabe pensar que si el gobierno central hubiera acelerado el paso y hubiera aprobado ya, esta semana, un paquete de ayudas y rebajas fiscales para los sectores que dependen, para trabajar, del gasóleo, se le habría tachado de ventajista y electorero, repartiendo dinero entre agricultores y ganaderos en plena campaña electoral, ya le vale.
Como en lugar de acelerar el gobierno se lo ha tomado con calma y lo deja para el martes que viene, pasadas las elecciones, era previsible que se le criticara por arrastrar los pies y demorarse en concretar las medidas. En campaña están todos. Las medidas no parece que vayan a ser revolucionarias -ya hubo una crisis del gas cuando Putin invadió Ucrania y una crisis inflacionaria que se palió con recetas conocidas, ayudas directas y rebajas fiscales.
La música que entona Carlos Cuerpo se parece poco a la de Yolanda Díaz
Quizá lo más enternecedor de estos días sea ver a una líder política en retirada, de nombre Yolanda Díaz y prejubilada por los suyos, aprovechar la coyuntura para recobrar protagonismo (o intentarlo) apareciéndose ante la opinión pública como prescriptora de recetas infalibles, topes a los precios y prohibiciones.
En rigor son los ministerios de Economía y de Energía quienes llevan el peso de este plan paliativo, y la música que entona Carlos Cuerpo se parece poco a la de Yolanda Díaz; él habla de buscar consenso mientras ella desdeña a Feijóo comparándolo con una lavadora vieja. Son estilos distintos. Formas diferentes de conducirse. Y prioridades, también distintas. Aunque tiene dicho Yolanda que el presidente, al final, siempre se pone del lado de ella porque está en el lado correcto de la historia. Cuerpo, que lo sepas.