OPINIÓN

Alsina critica a Rufián por su actitud en el Congreso ante Feijóo: "Se pasó de frenada"

Carlos Alsina reflexiona sobre la actitud de los portavoces parlamentarios al no dejar responder a Feijóo en la comisión de investigación de la dana en el Congreso.

El tenso rifirrafe de Rufián y Feijóo: de "mentiroso" y "cuñao" a "colaborador necesario" de Pedro Sánchez

Carlos Alsina

Madrid |

Mucho antes de que Sánchez indultara a Junqueras, Turull y los Jordis, los indultados más famosos de España eran los ninots del Museo Fallero de Valencia. Y antes incluso de que se hiciera tradición indultar a un ninot cada año y preservarlo en el museo, hubo ya casos, inusuales, de figuras que eran salvadas del fuego. Ocurría con ninots que representaban a personas conocidas de las que tenían buena opinión las comisiones falleras.

Me permito recordarlo ahora que la falla Avenida Ecuador Alcalde Gurrea me ha convertido en ninot a mí, que viene a ser como la consagración de una carrera profesional (eternamente agradecido). Luego ya, en el año 34, se dio carácter oficial al indulto del ninot y se abrió camino a la democracia fallera. El público vota y el ninot con más sufragios gana las elecciones. No estoy pidiendo, dios me libre, a los tropecientos mil oyentes de Onda Cero en Valencia que acudan en procesión al museo a votar para que me indulten, no es eso. No es eso porque pedir el voto es asumir el riesgo de que luego elijan a otro y se me quede cara de Pilar Alegría. No, al ninot no, a mí. Ya me ha explicado Boro Peiró, ligeramente derrotista, también te digo, lo dificilísimo que lo tengo para ganar la medida de gracia. Porque son cientos de ninots y porque favoritos son los abuelos y escenas costumbristas, como aquella inolvidable que ganó en el año 58: ‘Vespa tipo longaniza para llevar abuelas a misa’.

En realidad, si hablo hoy de los ninots, en puertas ya de las Fallas de mayo -queda un suspiro- no es por hablar del mío sino de las chistorras. No por previsibles, menos apetecibles en una exposición de humor, sátira y mala leche como ésta.

Ahí está Ábalos, rodeado de cajas de lechugas y chistorras. Ahí está Koldo, con tenedor, chistorra y el lema ‘I love Cerdán’. Ahí está el sufrido García Ortiz, acompañado de Ábalos y Koldo en una figura coral que se llama ‘Los ex del presidente’. No he visto ninot de Leire y es una pena, porque para figura caricaturizable, la de la fontanera reportera.

Comisión Koldo

Pues eso he dicho, reportera. Leire Díez es objeto de una investigación judicial, con su mentor Pérez Dolset, y han declarado como testigos Santos Cerdán, aquel secretario de organización que tuvo el PSOE y que prometió que daría una rueda de prensa para responder todas las preguntas sobre los manejos que le atribuye la UCO.

Lo prometió hace ¡ocho meses! Y lo volvió a prometer al salir de prisión hace dos meses y medio. Pero no ha tenido tiempo. Fueron como testigos ayer él y Antonio Hernando, que es un secretario de Estado que en otro tiempo estuvo enfrentado a Sánchez, luego fue acogido de nuevo en la casa común del sanchismo y ejerce de lugarteniente del ministro López desde que éste era jefe de gabinete del presidente.

Confirmaron Cerdán y él que Leire y Dolset fueron a verles a Ferraz en abril de 2024, cuando Sánchez vivía en la indignación por la imputación de su esposa, y les ofrecieron los audios de la colección Villarejo en los que el comisario, en conversación con otra persona pero grabándose a sí mismo, cuenta que el suegro tenía saunas y colaboraba con la policía para obtener munición sobre delincuentes y dirigentes políticos, no confundir a los unos con los otros.

Pero vamos, que según Cerdán y Hernando ellos se dieron por enterados de que los audios estaban ahí y en ningún momento se les ocurrió informar de las andanzas de Leire a sus superiores, o sea, al presidente Sánchez (eternamente en babia). Es conocido que los audios acabaron publicados unos días después por 'El País' como prueba no de que el suegro había colaborado con las actividades villarejas sino de que la policía patriótica había perseguido a Sánchez, ignorando el pasaje en que el comisario contaba cómo Sánchez había querido verse expresamente con la policía patriótica para hablar del tema.

En fin, asuntos que aún colean en los juzgados -como el patrimonio de Cerdán y de Ábalos y de Koldo- y que será un tribunal (y no ninguna mal llamada comisión de investigación) quien termine de esclarecer penalmente. Eso vale también para la investigación sobre el amigo de Zapatero, Julio dos veces Martínez, para la investigación sobre Salomé Pradas y la gestión de la riada (que aún no incluye a Mazón pero acabará haciéndolo) y para la investigación sobre el accidente de Adamuz, aún en fase incipiente.

estas comisiones de investigación en el Senado y el Congreso que los partidos utilizan no para investigar ni esclarecer nada

Será un tribunal y no serán estas comisiones de investigación en el Senado y el Congreso que los partidos utilizan no para investigar ni esclarecer nada, no para ofrecer recomendaciones sosegadas, sino para llevar a rastras a los adversarios políticos e intentar hacerles un roto a base de interrogatorios pretendidamente implacables y resueltamente ineficaces. Si encima hay elecciones en cinco días, aragonesas, qué te voy a contar de estas comisiones.

Hoy, por ejemplo, el PP lleva al Senado con la excusa de investigar el apagón, al presidente de Adif, Marco de la Peña, a quien dios no llamó por el camino de la oratoria. El jueves, por ejemplo, el PP lleva a Paco Salazar -señoro de confianza de Sánchez que iba para sucesor de Cerdán hasta que salieron a la luz sus episodios de acoso- a la comisión Koldo no porque tenga responsabilidad sobre Koldo y Ábalos sino para poder preguntarle por Pilar Alegría.

Ayer, por ejemplo, el PSOE llevó a Feijóo a la comisión sobre la riada no porque tuviera papel alguno en la gestión de aquel desastre, sino para poder presentarle como mentiroso por haber dicho que estuvo informado en tiempo real -iba de farol- y como responsable último de que Mazón fuera un inútil.

Feijóo salió del Congreso como Sánchez salió del Senado, sin lesiones graves.

Feijóo salió del Congreso como Sánchez salió del Senado, sin lesiones graves. El presidente se aferró al no me consta, no me acuerdo cuando le preguntaron por el dinero en efectivo del PSOE y Feijóo se agarró a Adamuz para reprocharle a los socios del gobierno que le lleven a él a leerle la cartilla en lugar de llevar al presidente del gobierno. Mazón volvió a quedar tan huérfano de defensores ayer que a este paso no le va a quedar más remedio que dimitir como presidente valenciano.

Y a Feijóo le pusieron en bandeja los aguerridos portavoces que le ponían como un trapo dolerse, como ya hizo Sánchez en el Senado, que no le dejaran responder.

En el Senado se pasó de frenada el interrogador del PP, Miranda, haciendo preguntas cuya respuesta nunca le importó, y en el Congreso se pasaron de frenada los interrogadores gubernamentales, empezando por Rufián, al proclamar que no tenían el menor interés en tener interlocución con el compareciente, o sea, que nada tenían que preguntarle porque ellos iban a predicar.

Tiene poco sentido tener a un compareciente y no querer preguntarle nada

Tiene poco sentido tener a un compareciente y no querer preguntarle nada -ir por ir es tontería- y permite a éste preguntarse para qué han traído. Le pasó a Alejo Miranda y le ha pasado a Rufián: desdeñar al compareciente, despreciar sus respuestas, ponerles nota, erigirse en juez siendo parte, puede parecer un alarde de fiereza parlamentaria pero no pasa de ser un desahogo sin mayor consecuencia. ¿Cómo fue lo que dijo el ministro Bolaños en octubre?

el PSOE, Esquerra, Bildu, Junts, cargarán siempre con el lastre de haber mantenido la mañana siguiente a las inundaciones el pleno parlamentario para poder colocar gente en los sillones de Radio Televisión Española

En el caso de la riada se añade que así como el PP cargará siempre con el lastre de haber visto en Mazón al mejor gobernante que podía ofrecer a los valencianos, el PSOE, Esquerra, Bildu, Junts, cargarán siempre con el lastre de haber mantenido la mañana siguiente a las inundaciones el pleno parlamentario para poder colocar gente en los sillones de Radio Televisión Española. Ya había, para entonces, cincuenta muertos confirmados. Ahí son los portavoces de estos grupos quienes aún deben una explicación a los ciudadanos a los que representan. Y mala explicación es la que dio ayer la diputada socialista Trenzano.

La empatía sobrevenida con las víctimas y sus familias es encomiable, pero aquella mañana siguiente, en la mayoría de los portavoces, Gabriel, la empatía brilló por su ausencia. Puede que en esta fiereza que se ensaya ahora haya una pizca de mala conciencia.