Alsina carga contra la izquierda española defensora de Maduro: "Han predicado que no existían estos presos que ahora el régimen libera"
El director de Más de uno ha celebrado la excarcelación de más de 100 reos por parte del Gobierno de Venezuela al mismo tiempo que ha señalado a todos aquellos que han negado su existencia.
Madrid |
Déjenme que les cuente una historia, que es muy corta, ya verán. Preguntó el discípulo: "Maestro, ¿qué he de hacer para liberarme de mis demonios?" Respondió el maestro: "Reconocer que los tienes". "Maestro, ¿por qué no perdonas mis pecados?" "Porque aún no has admitido que los cometiste".
"Maestro, ¿hay que aplaudir a quien deja marchar a aquel a quien antes mantuvo secuestrado?""¿Aplaudirle?", se sorprendió el maestro, "hay que celebrar que ponga fin a una injusticia y utilizarlo como prueba de cargo para que pague por haberla cometido. El opresor no merece aplauso, sino justo castigo".
Esta es la voz del Delcy Bro, el hermanísimo de la nueva regente de Venezuela, apadrinada por Trump, Delcy Rodríguez. Se desempeña el bro como presidente de la Asamblea Nacional, o en rigor, como ministro para el control del Parlamento de cartón piedra. Las Cortes del régimen, diríamos, con un preboste del régimen a su cargo. A él le correspondió, en la tarde de ayer, anunciar la excarcelación de los primeros presos políticos en Venezuela, bien es verdad que no los llamó así, como han escuchado.
Los llamó 'personas venezolanas y extranjeras' que debían de estar en la cárcel por casualidad, porque nada fijo el vocero oficial sobre por qué estas personas, hasta ahora tratadas como peligrosas delincuentes, merecen de pronto recuperar la libertad solo porque Estados Unidos ha secuestrado al presidente Maduro y Delcy ha sido consentida como heredera.
Entrar en detalles habría obligado al Delcy Bro a admitir que su gobierno revolucionario, tan comprometido con la libertad de pensamiento y la convivencia entre credos, ha tenido como hábito más arraigado la persecución, detención y tortura de disidentes; la persecución, detención, encierro, coacción y expatriación de opositores solo por serlo; la fabricación de acusaciones falsas, pruebas falsas, juicios falsos para justificar encarcelamientos; la coacción a familiares de opositores, la vigilancia opresiva, la amenaza para forzar a estos a callarse y quitarse de en medio. Cómo olvidar el caso de los dos vascos acusados de ser agentes del CNI al servicio de la CIA y para matar a Maduro.
La primera liberación de presos políticos anunciada por el nuevo chavismo intervenido por los Estados Unidos es una noticia memorable por dos razones:
- La primera, que permite que seres humanos que han sufrido la injusticia de la tiranía regresen con sus familias (hay ciudadanos españoles entre ellos).
- La segunda, que es la prueba de cargo contra el régimen que negó haber vulnerado los derechos fundamentales de los detenidos. Nadie puede liberar un preso político si antes no lo ha apresado para impedir que haga política.
En su mutación acelerada de fiero propagandista contra el Imperio a dócil ejecutor de sus designios, el régimen de los hermanos Rodríguez Gómez -no confundir con Rodríguez Zapatero, aunque sea amigo de la familia- ha dejado con las vergüenzas al aire a todos aquellos que, por ejemplo en España, han predicado durante años que no existían estos presos que ahora el propio régimen libera. Dirigentes políticos tan comprometidos con la legalidad internacional, los derechos humanos y la libertad de los pueblos que no han exigido una sola vez al aparato chavista el cese de la represión y la liberación de los arbitrariamente encarcelados.
Todo el furor que han exhibido estos últimos seis días Ione Belarra e Irene Montero, por ejemplo, denunciando (con razón) el secuestro de Maduro y exigiéndole al secuestrador que lo devuelva ha sido mansedumbre y pasividad los últimos quince años, incapaces de denunciar el secuestro de disidentes en Venezuela y de exigirle al represor que habitaba Miraflores que los soltara.
No hay por qué dudar de que hoy Belarra y Montero, y Sumar y Sira Rego se alegran de la liberación de estas personas cuya existencia desconocían, pero no consta en su historial de los últimos años acto alguno de indignación por la persecución de disidentes en Venezuela. Podemos se puso de perfil cuando el Congreso de los Diputados de España votó que se instara a Maduro a liberar presos. Podemos se abstuvo, la Esquerra Republicana de Rufián y Junqueras votó en contra, como Izquierda Unida y como Bildu.
Los eurodiputados de Sumar se opusieron (año 2023, Yolanda Díaz ya al mando) a la resolución del Parlamento Europeo que exigía la libertad de los presos políticos en Venezuela alegando que era una maniobra de la derecha. Recuérdese cada vez que Belarra recrimine a Sánchez estar en el lado incorrecto de la Historia.
No debe de ser cómodo cultivar en España la memoria histórica, reclamar justicia para las víctimas de la dictadura franquista, defender que la represión no caiga en el olvido (banderas todas tan nobles y tan necesarias) con arrastrar los pies ante las causas pendientes que acumulan los hombres y mujeres de este aparato represor, los Billy el Niño venezolanos. Hay quienes no podrán nunca celebrar -si esta llega- la transición democrática en Venezuela porque democracia, para ellos, es lo que había hasta ahora.
Y hay quien reconociendo incluso la represión, habiendo denunciado la existencia de presos políticos y habiendo admitido que Maduro violó la voluntad popular falseando el escrutinio de las elecciones presidenciales (porque todo eso lo ha hecho el Gobierno de España) sigue resistiéndose a pronunciar abiertamente los adjetivos que describen un régimen como este: dictatorial y represivo. Alegando que llamar a las cosas por su nombre merma tu capacidad para influir en el rumbo que ahora tomen los acontecimientos.
Agradecimientos a Zapatero
Seguro que a Rodríguez Zapatero le habrá reconfortado ser citado expresamente por el Delcy Bro como personalidad destacada en las gestiones para la liberación de presos (y en la coronación de Delcy, aunque esto el hermano no lo dijera); seguro que se sintió orgulloso de escuchar su nombre junto al de Lula da Silva; no sé si le habrá agradado tanto ser puesto a la altura del gobierno autocrático y derechista de Catar.
Pero es un hecho que el expresidente español tiene mano en Venezuela, la ha empleado para sacar presos políticos de país, y mantiene su influencia sobre el nuevo-viejo régimen de los hermanos Rodríguez Gómez. Y es un hecho que nada de eso existiría de no ser Venezuela el régimen dictatorial que es.
Y que esa es la razón de que vaya a seguir acompañándole la pregunta que, como él sabe, acompaña a los participantes en otros procesos: hasta qué punto su actuación contribuyó a que la represión terminara y hasta qué punto contribuyó a que esta durara tantos años.
Un modelo de financiación autonómica para Cataluña
La candidata del gobierno a la presidencia de la Junta de Andalucía, que ejerce en sus ratos libres como ministra de Hacienda sin Presupuestos, señora Montero, explicará hoy en qué consiste su modelo de financiación autonómica veinticuatro horas después de que ya lo hiciera por ella Oriol Junqueras y en la Moncloa.
El mentor de Montero, presidente corto de escaños, Pedro Sánchez, ha pactado con la oposición catalana la financiación no sólo de Cataluña sino del resto de España. No recibió en la Moncloa a Salvador Illa, no presentó un modelo abierto a las consideraciones de los demás gobernantes autonómicos.
Recibió a Junqueras solo para entregarle las ínfulas que este reclamaba y para que fuera él quien hiciera saber a los demás gobiernos autonómicos, y a los españoles, que por encima de cualquier otra circunstancia el modelo lo que garantiza es que Cataluña disponga de cinco mil millones de euros más y que rija el principio de ordinalidad en su versión menos solidaria.
Recibió a Junqueras solo para entregarle las ínfulas que este reclamaba
Hay dos formas de entender qué es el principio de ordinalidad:
- Una, que la comunidad autónoma cuyo PIB la sitúa en el segundo puesto del ranking, por ejemplo, no puede caer a la quinta posición fruto de sus aportaciones al conjunto; aportar más que otros no puede convertirme en más pobre, digamos. Esta es una forma aseada de entender la ordinalidad, y creo que es la de Illa.
- Pero la otra forma de interpretar el principio es esta: quien ocupa la tercera posición en dinero aportado al conjunto tiene que ser la tercera también en los fondos que recibe. Quien más aporta, porque es más rico, tiene que ser quien más recibe; y quien menos aporta, porque es más pobre, ha de resignarse a recibir siempre menos. Atención porque esta forma de entender la ordinalidad es la que, según Junqueras, ha abrazado el gobierno de España.
Le cedieron el papel de portavoz y es lo que dijo. El principio de ordinalidad así entendido es propio de comunidades ricas. Solo las ricas van a defender que la posición que ocupas sea siempre la misma. Traducido a contribuyentes individuales, significaría que Amancio Ortega, como paga más que el resto en impuestos porque gana mucho más que el resto, ha de recibir del Estado más ayuda y servicios que los demás.
Y que el contribuyente que ni siquiera declara IRPF porque es pobre de solemnidad no puede recibir más que él porque aporta menos. Este es el principio de ordinalidad que beneficia a todos según el partido de izquierdas (o que se dice de izquierdas) cuyo portavoz parlamentario es Gabriel Rufián. Quien más aporta porque es más rico ha de recibir más que quien menos tiene, y así este podrá seguir siendo pobre. Pobre, pero agradecido a la solidaridad de los territorios ricos. ¿De verdad es esto, Gabriel? De izquierdas, dicen.