Marta García Aller: "Las olas de calor son asesinas silenciosas"
Marta García Aller destaca las consecuencias gracias que están trayendo consigo las olas de calor en toda Europa, con 380 muertos en junio solo en España, muchos de ellos en el puesto de trabajo.
Ilustrar una ola de calor con la foto de un turista comiendo un helado y gente bañándose en la playa es como ilustrar una guerra con la foto de un soldado sonriente que coge a su hijo en brazos al volver a casa. Puede parecer que hablamos de algo bonito y no de algo mortal.
Ayer murieron dos personas en Alicante y Castellón por golpes de calor. Ella estaba haciendo senderismo, él se encontró mal en el trabajo y falleció en su casa. Y en Plasencia murió por calor un hombre que recogía cerezas, en Córdoba un operario que colocaba una señal de tráfico y en Barcelona una trabajadora de la limpieza. Estas son las que han salido en la prensa. En realidad, hay muchas más.
Solo en junio se estima que han muerto en España casi 380 personas por el calor. ¡380! Diez veces más que el año pasado. No se me ocurre otro fenómeno climático que cause tal nivel de mortalidad del que hablemos con tanta frivolidad como del calor.
El calor tiene Europa en riesgo extremo. Hay alertas en Francia, Alemania, Austria, Serbia, Italia y Eslovaquia. En Marsella y en Bari han ordenado que las piscinas sean gratis para ayudar a sobrellevar los 40º. En Berlín dejan las iglesias abiertas de noche para los sintecho. En Sicilia han prohibido el trabajo al aire libre. Solo en Inglaterra estiman que esta ola de calor puede causar 600 muertes prematuras. Por no hablar de los incendios.
Las olas de calor son asesinas silenciosas. Y aunque cada vez más frecuentes y peligrosas, la percepción del peligro todavía no está acorde con el problema. Hablamos del calor como molestia, de lo mal que hemos dormido, pero no lo suficiente del aumento de muertes prematuras en veranos cada vez más tórridos. Son miles de muertes relacionadas con el calor. En Europa, se estiman entre 10.000 y 44.000.
Pero es difícil medirlo. Ni Ceuta ni Melilla ni Canarias tienen registros de mortalidad por altas temperaturas. Todavía no sabemos la magnitud del problema.
Moraleja
Faltan medidas y temor a las olas de calor.