A lo mejor hay que explicarlo otra vez. Si en tu trabajo hay mujeres que se sienten acosadas sexualmente por el jefe y no se sienten seguras para denunciarlo, no tienes un protocolo, tienes un problema. Y si ese trabajo es La Moncloa el problema es de todos. Sobre todo de Sánchez. Por más que el presidente haga como que esto no va con él. Esto tampoco.
Ayer la portavoz del Gobierno dijo que eran "vomitivas" las actitudes de acoso atribuidas a Paco Salazar, exasesor de Pedro Sánchez en Moncloa y del PSOE. Salazar es también uno de los que iba a sustituir a Cerdán, que fue el que sustituyó a Ábalos. Ábalos, Cerdán y Salazar. Qué ojo, presidente.
Pero en Moncloa no sabían nada. Qué iban a saber. Todos los hombres de confianza del presidente, a los que más poder dio hasta que la prensa o la UCO le avisaron de algo, eran grandes desconocidos para el presidente.
Con lo de Salazar, en Moncloa presumen de haber actuado "fulminantemente" en cuanto salieron las primeras denuncias de acoso. Pero fue Salazar quien hace cinco meses solicitó apartarse de la Ejecutiva Federal cuando saltó el caso en Eldiario.es. No le ascendieron. Pero, pero, tampoco le investigaron.
"Se subía la bragueta en tu cara, escenificaba felaciones y pedía vernos el escote", denuncian varias trabajadoras ¡de Moncloa! sobre el hombre de confianza de Sánchez. Lo denuncian ahora, otra vez, en el diario.es. Porque ni en el partido ni en Moncloa habían hecho nada estos meses, ni siquiera ponerse en contacto con las víctimas.
A Pilar Alegría le parece vomitivo ese comportamiento de su amigo Salazar, con el que quedó a comer el otro día. Y, sin embargo, presume la portavoz del Gobierno de lo garantista que es el protocolo antiacoso de Moncloa. Pero, ¿cómo va a ser garantista si las trabajadoras no se atrevieron a denunciar en los canales internos y las denuncias han estado en un cajón del PSOE cinco meses? Y ahora, cuando vuelve el escándalo a la prensa, reaccionan. Ahora.
Lo que es más vomitivo,
es esconder denuncias en un archivo