Marta García Aller: "Abascal se cree muy patriota, por hacerle a Trump la pelota"
Marta García Aller reflexiona en 'Más de uno' sobre la cumbre ultraderechista de Patriots en Madrid y los planes antiinmigración de Trump.
La cumbre de este fin de semana en Madrid de los autodenominados patriotas ha sido curiosa. Reivindican más libertad, que traducido equivale a más fronteras y menos unión. “Menos Europa y más libertad”, decía Salvini. Y todos aplaudían. Líderes europeos deseando ser menos europeos y más de su país, más extranjeros por tanto en el resto. A menos Europa, más extranjeros seremos. Para no gustarles los extranjeros no paran de querer fabricarlos.
En realidad estos políticos, los Patriots, son muy suyos con los extranjeros. Salvo con uno. Hay un extranjero al que adoran. A Trump. Están, además, súper a favor de sus propuestas. Y eso es más curioso todavía. Porque Trump está súper en contra de los extranjeros. O sea, de ellos. Nosotros. Y no de todos por igual. De lo hispano en particular.
El español ya no es bienvenido en Estados Unidos de Trump. Su Gobierno ha retirado la web de la Casa Blanca en español, el segundo idioma más hablado de un país que por cierto no tiene idioma oficial; ha retirado a 300.000 venezolanos la protección con la que entraron legalmente a Estados Unidos y los ha convertido en indocumentados. Hay unos 11 millones de personas sin papeles en EE UU. La mayoría lleva más de cinco años trabajando y pagando sus impuestos. Apenas un 3% de esos 11 millones tiene antecedentes. Pero para Trump todos deben irse, porque todos son extranjeros y, por tanto, sospechosos.
Trump también está en contra de comprar productos europeos, claro, porque somos extranjeros. A ver qué pasa con el aceite de oliva español como nos ponga aranceles. Y el vino y la cerámica…
Esto tampoco lo explicaron en la cumbre de Patriots este fin de semana en Madrid donde se reunieron los amigos de Abascal. Y seguramente para Viktor Orban o Marine Le Pen no implique mayor contradicción. Pero el líder de Vox lleva tiempo presumiendo de ser defensor del español y lo hispano. Y ahora aplaude por interés al líder que está tratando de borrar su huella.
¿Moraleja?
Abascal se cree muy patriota, por hacerle a Trump la pelota.