Un viaje al corazón del oro: así es la cámara acorazada del Banco de España
El equipo de Más de uno ha aprovechado el programa especial que celebra desde el Banco de España para investigar sobre su cámara acorazada, para ello han conversado con Mari Carmen Gutiérrez, empleada de la Unidad de Caja de Cibeles del Banco de España y Elena Serrano, jefa de la Unidad de Archivo Histórico y General del Banco de España.
A 40 metros bajo tierra, en un entorno que recuerda más a una película de espías que a una institución financiera, se encuentra uno de los lugares más secretos y protegidos de nuestro país: la cámara del oro del Banco de España. Esta mañana, el equipo de Más de uno, dirigido por Carlos Alsina, se ha desplazado a las instalaciones del banco central para descubrir de primera mano las historias, anécdotas y medidas de seguridad que envuelven este edificio histórico.
Jorge Abad ha sido el encargado de realizar el recorrido hasta las entrañas de la cámara acorazada, guiado por María del Carmen Gutiérrez, trabajadora de la Unidad de Caja de Cibeles del banco. "Estamos a solo unos pasos del lugar donde se custodian las reservas de oro nacionales", explicaba Abad desde la antecámara, en un trayecto que, como él mismo advertía, no es sencillo: escaleras, sótanos, puertas de acero de más de 16 toneladas —como la conocida "aspirina"— y muros de hasta dos metros de grosor forman parte del blindaje físico que protege la riqueza del Estado.
Una de las medidas de seguridad más sorprendentes es el sistema de inundación de la antecámara, una sala que puede llenarse de agua en caso de intrusión. "No es verdad que el agua venga de las fuentes de Cibeles, como dice la leyenda, pero sí se llena gracias a un aljibe propio, alimentado por ríos subterráneos que pasan por debajo de la calle Alcalá", explicó Gutiérrez.
La estructura también cuenta con puentes corredizos, vigilancia histórica de la Guardia Civil a través de ojos de buey, y múltiples claves de acceso, cada una en poder de diferentes departamentos del Banco."Las puertas no las puede abrir una sola persona; se necesitan dos claves distintas y una secuencia muy precisa", detallaba Gutiérrez.
Cajas de alhajas
Además del oro, el Banco de España fue durante muchos años un lugar donde se ofrecía un peculiar servicio al ciudadano: las cajas de seguridad particulares, también llamadas "cajas de alhajas". Elena Serrano, jefa de la Unidad de Archivo Histórico y General del Banco, explicó que este servicio estuvo activo hasta la nacionalización del banco en 1962. "Se alquilaban para guardar joyas, cartas y documentos importantes. El contenido era confidencial, solo se registraba el nombre del depositante, la fecha y el valor estimado", contó.
Durante la Guerra Civil, muchas de esas cajas se vieron afectadas por los decretos de requisa de bienes preciosos dictados por ambos bandos. "En 1937, el Gobierno republicano obligó a entregar alhajas, perlas y metales preciosos bajo pena de contrabando. Algunas de esas piezas aún permanecen en pequeños depósitos, sin haber sido reclamadas", añadió Serrano.