La responsable de Unicef en Gaza: "No habíamos perdido la esperanza, pero esto tuvo que haber terminado hace mucho tiempo"
Sonia Silva ha trasladado a Carlos Alsina cómo están siendo las primeras horas en la Franja después del anuncio del alto al fuego, en las que se entremezclan la alegría con el escepticismo.
Madrid |
Carlos Alsina ha entrevistado a la responsable de la oficina de Unicef en Gaza, Sonia Silva, para conocer de primera mano desde Deir al-Balah, en el centro del territorio, rodeada de campos de refugiados y miles de familias palestinas que esperan poder regresar a sus hogares. "Los bombardeos todavía no ha parado completamente" ha informado Silva, "continúan, aunque con menor intensidad".
Sonia, que lleva casi dos años en Gaza, ha narrado las sensaciones entre la población gazatí al conocer la firma del acuerdo de paz "Ayer llorábamos de alegría al pensar que esto podía terminar, pero también con miedo, porque ya hemos vivido altos el fuego que se rompieron al poco tiempo", cuenta en referencia al último alto al fuego de enero de 2025 que no terminó de implementarse. "Seguimos con esperanza, pero vigilantes."
Seguimos con esperanza, pero vigilantes
En las últimas horas, el ejército israelí ha comenzado a replegarse hacia la llamada línea amarilla, como parte del acuerdo de alto el fuego promovido por Estados Unidos, Catar y Egipto. Esa retirada gradual permitirá, si se cumple, que parte de la población regrese a la ciudad de Gaza. Sin embargo, el panorama que encontrarán al volver es desolador. "El nivel de destrucción es impresionante. Hay zonas enteras completamente arrasadas. Muchas familias se han desplazado hasta diez veces. Están agotadas", relata Silva.
Para las organizaciones humanitarias, el reto ahora es asegurar el acceso y la movilidad dentro de la Franja. "Lo más urgente es que podamos desplazarnos con seguridad y que la ayuda entre a gran escala. Lo que llega ahora es insuficiente", lamenta. UNICEF trabaja en programas de agua, nutrición y espacios de aprendizaje, pero la magnitud de la emergencia hace que todo parezca insuficiente. "Hay niños que llevan dos años sin ir a la escuela. Esta es una de las peores guerras que hemos vivido, y tendremos que medir su impacto humano durante años. Tuvo que haber terminado hace mucho tiempo. No tendrían que haber muerto veinte mil niños."
No tendrían que haber muerto veinte mil niños
Pese a todo, Silva no piensa abandonar Gaza. "Mi plan es seguir aquí. Conocer el contexto y las restricciones es fundamental para que la ayuda funcione tras el cese al fuego"