Madrid |
David González es un hombre con movilidad reducida, un accidente en bicicleta andando por la montaña le dañó la médula y le causó paraplejia, lo cual le obliga a estar en silla de ruedas. Vive en un cuarto piso en Catarroja, desde donde vivió la terrible riada producida por la dana de octubre del año pasado, los ascensores quedaron totalmente inutilizados y David se vio obligado a vivir un encierro involuntario en su casa.
David estuvo tres meses sin poder bajar a la calle, con la excepción de sus visitas al hospital en las que eran los técnicos de la ambulancia quien le ayudan a descender. "Una cárcel sin barrotes", así describe el periodo que estuvo recluido en su hogar, "mi vida ha sido mi ventana y mi terraza".
Mi vida ha sido mi ventana y mi terraza
El encierro domiciliario, sin poder hacer nada, supusieron un suplicio para David, que afirma que es "una persona que nunca está en casa", lo que se demuestra en que ahora mismo es el presidente de su comunidad de vecinos. Afortunadamente, después de tres meses, un técnico de ascensores pudo hacerle "un apaño" para que pudiera utilizar el ascensor.
Alsina también ha conversado con Rubén, técnico de ascensores, una de las figuras más relevantes de la comarca en estos tiempos y el libertador de David. Ha explicado que consiguió recuperar partes del ascensor dañadas para mantener su uso durante un tiempo, sin embargo, partes de la cabina continúan mojadas por lo que habrá que cambiarlas.
Rubén ha señalado que ya han recuperado el 90% de las unidades que se perdieron, aunque aún quedan más de 40 ascensores dañados. "Nosotros intentamos llegar, pero somos los que somos", ha afirmado que todas las empresas tratan de conservar a los especialistas que tienen porque hay escasez de mano de obra cualificada.