Paloma Bravo reabre heridas de la infancia en 'Polis y cacos': "El colegio tiene un orden social en el que te colocas o colocan y es muy difícil moverse"
Paloma Bravo habla en Más de uno sobre su nueva novela, en la que aborda la propuesta de un reencuentro de antiguos alumnos que recuerda viejas heridas, miedos y rencores de los años de infancia.
En Más de uno hablamos sobre 'Polis y cacos', la nueva novela de Paloma Bravo que trata la historia de unos antiguos alumnos de colegio que son convocados casi 30 años después. Promovido por la chica más guapa de la clase entonces, crean un grupo de WhatsApp donde todos van contando cómo les va, otros no aparecen, y donde se intenta poner fechar para consumar la reunión, aunque esto no será fácil.
La propuesta, que pasa por jugar a polis y cacos en dicha reunión, despierta más que viejos recuerdos de los años de infancia: antiguos miedos, rencores y miedos se activan en los diferentes compañeros, que no amigos. "Para desarrollar una verdadera amistad, tienes que saber quién eres, y en el colegio es un espacio tan cerrado y hostil a veces, que no sabes quién eres", cuenta a Alsina Paloma Bravo, que añade que lo único que se puede intentar en el colegio es "defenderte y no estar abajo de la cadena alimenticia".
Las etiquetas presentes desde el colegio
"La etiqueta en el colegio la puede poner cualquiera, siempre eres el acosador de alguien y siempre la víctima de alguien. Siempre hay alguien más abajo y más arriba que te pone una etiqueta", señala Paloma Bravo, que detalla la iniciativa "loquísima" que le pareció una reunión que tuvo que afrontar, en la que se basa su libro: "A la primera reunión que montó el cole no me atreví a ir, me dio miedo a volver, lo veía como amenazante. Pasaron diez años hasta que esta compañera dijo de quedar y dije 'voy a atreverme'. La experiencia real fue loquísima, fuimos siete de los 25 que se suponía. Siete muy random. Y esta chica dijo que quería que quedásemos en un espacio con jardín y que jugásemos a polis y cacos".
La historia también es contada por distintos narradores, en ocasiones "atrincherados sin atreverse a quedar" y "refugiados en WhatsApp, viendo si les conviene o no quedar, intentando decidir si les va a dar un reflejo que les haga sentirse mejor o peor que en el cole".
Del orden social del colegio a los recuerdos de aquellos años de infancia
"El colegio, como todo espacio, tiene un orden social en el que te colocas o colocan y es muy difícil moverse", sostiene Paloma Bravo, que detalla su mala experiencia en su colegio en Madrid: "Nosotros éramos cuatro hermanos, mi abuelo era profesor en ese cole, se suponía que era uno de los mejores colegios en Madrid, fui super infeliz. Pensaba que la culpa era mía. Yo no estaba bien allí y me tenía que haber cambiado. No se tenía tanta atención en aquella época".
En el libro, también hay un personaje que llega desde fuera, esa típica persona que no sabes por qué lado puede tirar: "Siempre existe esa sensación de que hay alguien que es un matón y una víctima y alrededor gente que lo ve y no hace nada, porque hacer algo es posicionarte y bajar. Necesitas que alguien venga de fuera y no tenga ese prejuicio".
Por último, habla de cómo "trabajar" para relativizar todo lo ocurrido en el colegio, especialmente si queda un mal recuerdo de aquellos años: "Hay que ser misericordioso, no sé lo que les pasaba a ellos, ellos no sabían lo que me pasaba a mí. Hay que empezar con el contador a cero, pero te pasa en casa. Llevamos 30 o 35 fuera de casa y cuando te reúnes con tus hermanos te tratan igual que antes".