Océano

Las medusas un ser temido y desconocido

Hoy en Más de uno nos hemos sumergido en el mundo de las medusas intentando que no nos piquen al conocerlas mejor de la mano del biólogo marino Josep María Gili y la oceanógrafa Laura Prieto.

ondacero.es

Madrid |

Con la llegada del verano las medusas vuelven a protagonizar titulares. Un nuevo estudio internacional liderado desde Andalucía revela especies desconocidas de la temida Carabela Portuguesa y pone de nuevo a estos organismos gelatinosos en el centro de la investigación científica, la salud y hasta la gastronomía.

Un estudio internacional revela nuevas especies

En pleno verano millones de bañistas comparten aguas con medusas, especialmente en el Mediterráneo. Un estudio internacional con participación del Centro Andaluz de Biología de Desarrollo y el Instituto de Ciencias Marinas de Andalucía ha identificado cuatro especies distintas de Carabela Portuguesa, tras secuenciar el genoma de 151 ejemplares y analizar 4.000 imágenes. Este hallazgo, dirigido por la Universidad de Yale y con aportaciones de investigadores como Laura Prieto, confirma hipótesis del siglo XIX y abre nuevas vías de investigación biológica, medioambiental y biomédica.

La Carabela Portuguesa, aunque se confunde con una medusa, es en realidad un hidrozoo colonial, una colonia de pólipos especializados que funcionan como un solo organismo. Su flotador gelatinoso, lleno de gas, le permite desplazarse con las corrientes y sus tentáculos pueden causar dolorosas picaduras.

Nos lo explica Laura Prieto, oceanógrafa del CSIC en Cádiz, investiga la dinámica de poblaciones de organismos gelatinosos y sus aplicaciones en biomedicina, nutrición y cosmética. Explica que las medusas son una parte fundamental del ecosistema y en Asia son un manjar desde hace 2.000 años y que su alto contenido en colágeno, omega 3 y propiedades antioxidantes podrían tener gran potencial comercial también en Europa.

Las medusas, una fuente de hidratación dentro del mar

Josep María Gili, biólogo marino del Instituto de Ciencias del Mar de Barcelona (CSIC), lleva más de 40 años investigando estos animales. Según explica, las medusas aparecieron hace 600 millones de años y apenas han cambiado: su éxito reside en la eficiencia, ya que apenas gastan energía para alimentarse.

En cuanto a su papel en el ecosistema, las medusas son una fuente clave de proteínas y colágeno, formadas en un 95% por agua, lo que las convierte en una inesperada forma de hidratación para algunos peces. Gili alerta de la falta de prevención y seguimiento de estos organismos desde la pandemia. Durante años impulsó la creación de guías, programas de divulgación e iniciativas como la MedusApp, una aplicación de ciencia ciudadana para reportar avistamientos y picaduras.

Si una medusa nos pica, los expertos recuerdan: agua de mar, frío local y nada de remedios caseros como vinagre, amoniaco o incluso orina. Y, ante síntomas graves, buscar atención médica. El experto nos recuerda que una medusa muerta también puede picar.