Entrevista con Carlos Alsina

El consejero delegado del Canal Isabel II revela el secreto de la calidad del agua de Madrid: "Es necesaria un poco de alquimia"

Carlos Alsina ha conversado con Mariano González en el marco de la celebración del 38º Congreso de la Asociación Española del Agua Urbana DAQUAS que se celebrará entre el 3 y el 5 de junio en IFEMA.

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Madrid |

Durante el programa especial de Más de uno con motivo de la celebración del 38º Congreso Nacional de DAQUAS, la Asociación Española del Agua Urbana, Carlos Alsina ha conversado con Mariano González, consejero delegado del Canal de Isabel II.

González ha asegurado que es un privilegio para la compañía ejercer de anfitriona de "un foro tan importante como este", que se celebra en el Palacio de Congresos de IFEMA Madrid y reúne a los principales actores del sector del agua urbana en España.

175 años de historia

El Canal de Isabel II es la mayor empresa pública de gestión del agua del país y una de las más antiguas. Este año cumple 175 años de historia, una trayectoria que, según su consejero delegado, comenzó con una decisión estratégica que transformó por completo la ciudad de Madrid. "Supuso un antes y un después para la capital", ha afirmado, al tiempo que ha definido su construcción como "una obra de ingeniería colosal" para los conocimientos y la tecnología disponibles en aquella época.

A su juicio, el mayor cambio experimentado desde entonces ha sido el crecimiento de la demanda. Madrid ha pasado de contar con unos 200.000 habitantes a abastecer a cerca de siete millones de personas. Sin embargo, la base del sistema sigue siendo esencialmente la misma. El agua continúa llegando por gravedad desde los embalses, en un modelo que recuerda al utilizado por los antiguos romanos.

Lo que sí ha evolucionado profundamente es el nivel de exigencia en materia de calidad del agua y las infraestructuras necesarias para garantizarla. González ha explicado que el Canal realiza análisis continuos del agua cada tres segundos para asegurar su calidad, además de haber desarrollado una extensa red de saneamiento y depuración inexistente en los orígenes de la compañía.

El secreto del agua de Madrid

"Es una realidad que el agua de Madrid es muy buena", ha señalado. Entre las razones de esa calidad ha destacado las características geológicas del terreno granítico sobre el que se asientan los embalses de la región, aunque también ha reconocido que existe "un poco de alquimia" detrás del proceso de potabilización.

Esa labor se lleva a cabo en las 14 estaciones de tratamiento de agua potable que opera el Canal, entre ellas la mayor planta potabilizadora de España, situada en Colmenar Viejo. Para convertir el agua almacenada en los embalses en agua apta para el consumo son necesarios energía, tecnología y productos como hipoclorito sódico, cloro y otros reactivos. Precisamente el uso de hipoclorito sódico contribuye, según ha explicado, a que el sabor del agua madrileña sea diferente al de otras regiones donde la presencia de cloro es más perceptible. "Es uno de nuestros secretos", ha bromeado.

Objetivo reutilización

Otro de los grandes desafíos de la compañía es la gestión de las aguas residuales generadas por los siete millones de habitantes de la región, así como por su tejido industrial y comercial. Para ello, el Canal opera una red de abastecimiento de cerca de 18.000 kilómetros y una extensa red de alcantarillado que conduce las aguas residuales hasta sus 155 estaciones depuradoras.

Allí el agua es tratada antes de ser devuelta a los ríos en condiciones adecuadas. "Es un proceso complejo y casi más mágico que el de producir agua potable; ni el Mago Pop lo lograría", ha comentado.

Es un proceso complejo y casi más mágico que el de producir agua potable; ni el Mago Pop lo lograría

De cara al futuro, el Canal de Isabel II tiene previsto acometer inversiones por valor de 2.200 millones de euros. El objetivo es mantener los niveles de abastecimiento y calidad en una región cuya población continúa creciendo, pero también transformar las instalaciones tradicionales en centros capaces de generar nuevos recursos.

González ha destacado que las aguas residuales pueden convertirse en una oportunidad para producir electricidad, biogás o fertilizantes mediante la recuperación de elementos como el fósforo. "Se puede utilizar todo", ha asegurado. En su opinión, uno de los grandes retos de los próximos años será aprovechar al máximo estos recursos y convertirlos en una fuente de valor que contribuya a reducir costes.

Una reflexión sobre el valor del agua

Durante la entrevista también se ha abordado el precio del agua. El consejero delegado ha recordado que para aproximadamente el 60% de la población madrileña el coste del metro cúbico ronda los 1,6 euros, una de las tarifas más bajas de España y de Europa.

Sin embargo, considera necesario reflexionar sobre el valor real de este recurso. "El coste existe, aunque muchas veces no lo percibamos", ha señalado. A su juicio, la sociedad ha normalizado el simple gesto de abrir el grifo sin ser plenamente consciente de todo el trabajo, las infraestructuras y la tecnología que hacen posible que el agua llegue a los hogares con garantías de calidad y seguridad.

Con la colaboración deDAQUAS, Asociación Española de Abastecimientos de Agua y Saneamiento.