En Más de uno

Jorge Freire resuelve un nuevo dilema: ¿Tengo que cumplir la última voluntad de mi padre por disparatada que sea?

El filósofo de Más de uno responde a una carta de un oyente cuyo padre acaba de fallecer y en su testamento expresó el deseo de que un grupo de bailarinas actuara frente a su ataúd en el funeral.

ondacero.es

Madrid |

Un oyente ha enviado una peculiar carta a los estudios de Onda Cero de San Sebastián de los Reyes en la que pide a Jorge Freire ayuda para resolver el dilema al que se enfrenta. Su padre, recién fallecido, dejó como última voluntad que un grupo de bailarinas con "vestimenta libidinosa" danzaran alrededor de su féretro al ritmo de "boleros sensuales".

Estimado Jorge:

Acudo a usted con el corazón dividido. Mi señor padre, que trabajó toda su vida de perito industrial y que cuidó de sus hijos con tesón, falleció hace unos días y dejó en su testamento una voluntad tan desconcertante como indecorosa. Exigió que, llegado el día de su último adiós, no sonasen como es frecuente en estos rituales ni salmos ni misereres, sino boleros sensuales. No solo eso, sino que -para estupor de su prole- mi padre dejó por escrito que quería que en torno a su féretro danzara un cuadro completo de bailarinas -y esto es textual- “de vestimenta libidinosa”, lo que en román paladino viene a significar señoritas con más tules que tela y más entusiasmo que vergüenza.

Me encuentro, pues, en el trance de tener que contratar al elenco de bailarinas. Pero, ¿cómo explicar a la familia que, en vez de coro parroquial, habrá plumas, lentejuelas y movimientos de caderas? Mi madre es capaz de desheredarme, y dudo mucho que el párroco permita semejante espectáculo.

Yo, entretanto, me debato entre la obediencia postrera y el pudor ancestral: ¿Soy un monstruo si cumplo la última voluntad de mi padre, el deseo de morir al ritmo de Bésame mucho entre chicas ligeras de ropa?

Con desesperación,

Eduardo

El debate se ha servido en Más de uno, Begoña de la Fuente ha considerado la propuesta "de mal gusto", mientras que Alsina se ha mostrado contrario a respetar las voluntades en los difuntos en general, puesto que están muertos y ya no las pueden disfrutar.

Freire, por el contrario, sí que se ha mostrado partidario de hacer cumplir los últimos deseos, "si el padre murió como un libidinoso, que muera así". Para afianzar sus argumentos ha recordado el caso de Menandro de Cataclea, filósofo griego que tenía una teoría de las genealogías cósmicas que pidió que en su tumba le acompañaran sus quince primos, para finalizar con la célebre frase de Plutarco: "un bel morir tutta la vida honora".