El riesgo de la actual prevención de incendios: "El monte está totalmente y completamente abandonado y no es rentable"
El ingeniero técnico forestal y bombero forestal José Javier Calvo ha advertido en La Brújula de que España afronta una campaña de incendios con más medios de extinción, pero sin un cambio de fondo en la prevención. A su juicio, el verdadero problema sigue intacto: un monte abandonado, mucha carga de combustible y una estrategia que todavía responde mejor a los incendios pequeños que a los grandes fuegos de nueva generación.
España llega a una nueva campaña contra incendios con la lección del último verano todavía muy presente y con un debate de fondo que vuelve a abrirse: no basta con apagar fuegos, hay que evitar que el monte arda. En La Brújula, el ingeniero técnico forestal y bombero forestal José Javier Calvo ha puesto el foco en esa advertencia, al cuestionar que la respuesta siga descansando sobre la extinción mientras la prevención continúa sin dar el salto que exige la nueva realidad del fuego.
En conversación con Rafa Latorre, Calvo ha sido tajante al responder a la pregunta de si el país está preparado para la campaña de 2026: "Bueno, pues la respuesta directa es que no. En general no". A partir de ahí, ha explicado que los operativos de extinción sí crecen año tras año, pero no ocurre lo mismo con la prevención, que considera insuficiente y demasiado condicionada por la lógica de lo visible.
El especialista ha señalado que el problema no se resuelve solo con más aviones, más camiones o más medios humanos, porque el origen está en otra parte: "No vamos a la raíz del asunto". En su diagnóstico, la inversión pública sigue concentrándose en la extinción porque es lo que más se ve y lo que más fácilmente se puede vender de cara a la opinión pública.
Un nuevo paradigma
Calvo ha descrito un escenario forestal mucho más complejo que el de hace unas décadas. Ha recordado que el monte acumula cada vez más combustible y que los incendios actuales ya no se parecen a los de los años 80 o 90. "Tenemos un nuevo paradigma de incendio", ha resumido, aludiendo a fuegos de alta intensidad, muy difíciles de atacar y, en algunos casos, directamente inabordables para los equipos de extinción.
El bombero forestal ha advertido de que la prevención que se aplica en demasiadas ocasiones sigue siendo una prevención clásica, poco adaptada a la nueva realidad climática y forestal. En su opinión, haría falta una estrategia más técnica y más pensada para grandes incendios, no solo para pequeños siniestros.
El monte abandonado
Otro de los ejes de su intervención ha sido la situación del medio rural y del monte. Calvo ha vinculado el riesgo creciente de incendios al abandono del territorio y a la pérdida de actividad en muchas zonas forestales. Para él, el problema de fondo es que el monte "está totalmente abandonado y no es rentable", una idea que ha repetido como una de las claves del deterioro estructural.
En ese contexto, ha defendido también la necesidad de mantener plantillas estables durante todo el año. Ha explicado que la nueva Ley Básica de Bombero Forestal apunta precisamente a acabar con la estacionalidad y a garantizar servicios profesionales permanentes, aunque ha lamentado que no todas las comunidades autónomas la estén aplicando con la misma ambición.
Lo que pide la ley
Calvo ha valorado que exista un marco legal que reconozca la necesidad de operativos estables, pero ha advertido de que ese paraguas normativo no basta si no se traduce en medios reales y en una organización eficaz. Según ha dicho, el texto legal incide de forma directa en la prevención continua, en la profesionalización del servicio y en la mejora de las condiciones de quienes trabajan en primera línea.
Aun así, ha insistido en que la aplicación práctica sigue siendo desigual. En su opinión, el problema no es solo de recursos, sino de voluntad política y de planificación a largo plazo. Por eso ha reclamado una visión más estructural, menos dependiente de la urgencia de cada verano.