EL MONÓLOGO DE LAS OCHO

Rafa Latorre, sobre José Luis Ábalos y la investigación de la UCO: "Cobraba lo que cobraba, porque él hacía lo más grande"

El periodista y director de La Brújula expone en su monólogo las palabras del teniente coronel de la UCO en torno al caso mascarillas, así como las palabras de la exvicepresidenta del Gobierno Soraya Sáenz de Santamaría sobre el 'caso Kitchen' y su implicación en la trama.

Rafa Latorre

Madrid |

Hoy la crónica judicial recorretodo el relato informativo, el presente y el pasado, y todo el arco político. Tiene tres protagonista: el imprescindible, la desmemoriada y el demente.

Vamos a empezar por el imprescindible, que es José Luis Ábalos, en justa definición del teniente coronel de la UCO Antonio Balas.

El testimonio de Antonio Balas ha sido demoledor. Tanto que cada una de sus palabras provocaba la excitación en el banquillo de los acusados por el caso de las mascarillas y tanto que se entiende que la fontanera socialista Leire Díez dijera que lo quería ver muerto.

Según este mando de la Guardia Civil, sin el concurso de José Luis Ábalos nada hubiera sido posible y la organización criminal que se está juzgando no habría podido realizar casi ninguno de sus manejos. Por eso, Ábalos, cobraba lo que cobraba. Porque él hacía lo más grande.

Esto tiene su lógica, en el confluía el mayor presupuesto del gabinete, el del ministerio de obra pública, y el poder orgánico del PSOE, como secretario de Organización.

La trama de Víctor Aldama se hizo con su favor pagándole prostitutas, luego manteniendo a aquellas de las que se enamoraba y contribuyendo a costearle un tren de vida inasumible para un político.

Era una inversión. Y una buena inversión porque gracias a él pudo hacer lo que presuntamente hizo y ahora se juzga en el Supremo. Así que José Luis Ábalos era el cerrajero, el hacedor de llaves, el keymaker de Matrix y gracias a él y a sus debilidades la organización criminal alcanzó el corazón del gobierno y del partido.

Miren luego a las 21.30 vamos a hablar con Ketty Garat, autora de un libro muy importante llamada 'Todos los hombres de Sánchez', donde se demuestra que las prostitutas de Ábalos y las fiestas en los Paradores solo es la costra sórdida que encubría una infeccion mucho más profunda y grave.

Lo define a la perfección Antonio Balas, y si ya los informes de la UCO estremecen al lector, oir a un teniente coronel de la Benemérita describir el cuadro resulta aún más escalofriante. Porque ademas la trama criminal había conseguido el acceso a la más alta instancia.

Y aquí donde aparece otro nombre. Que vuelve a estar de actualidad. Fue vicepresidenta económica de España y ahora es presidenta del banco Europeo de inversiones. Los agentes han justificado que una de las razones por las que tienen claro que los tres acusados conforman una organización criminal "es su gran capacidad de permear las diferentes administraciones: Policia, Guardia Civil…Tienen también acceso rápido y directo a otros estamentos de muy alto nivel, en concreto a diferentes ministerios, se ve clarísimamente en el tema de Air Europa, como en un principio se iba a dar el rescate a través del ICO, que dependía del Ministerio de Asuntos Económicos y cómo interaccionan con Nadia Calviño.

Soraya Sáenz de Santamaría testifica en el caso 'Kitchen'

No, María Jesús Montero no fue la mujer más poderosa de España, esa es una fantasmada ridícula. Sí hubo alguien que pudo decir algo semejante sin temor al ridículo y es Soraya Saénz de Santamaría. Ha sido lo más parecido que tuvo a un valido Mariano Rajoy y de ella se solía decir que ninguna mujer había acumulado tal poder e influencia desde Isabel la Católica. Porque en Sáenz de Santamaría se concentraban las competencias más sensibles del Estado. Incluido el CNI.

Incluido el CNI. Por eso sorprende la ignorancia o la desmemoria de la que ha hecho gala en el juicio de la Kitchen

Hay un libro del experto en tribunales Alfonso Pérez Medina de título imborrable: "No lo sé, no recuerdo, no me consta". Bueno, pues Soraya Sáenz de Santamaría parece que había ido de promoción del libro al tribunal.

Digamos que su poder solo era comparable a su desmemoria, pero, ojo, porque decir no lo sé no es lo mismo que decir que no y ahí radica la principal diferencia entre Mariano Rajoy y Soraya Sáenz de Santamaría y es que Rajoy sí acudió en auxilio de su cúpula de Interior y Sáenz de Santamaría se desentendio.

No dijo que tuviera la certeza de que todo lo que había hecho Jorge Fernández Díaz y Francisco Martínez fuera legal. No lo defendió, sencillamente se desvinculó de lo que hicieran. Porque ella, aunque fuera mucho más, no era ministra del Interior.

Y este ejemplo perfecto de por qué la justicia no es justicia si se demora tanto su acción. Jordi Pujol ya no está en condiciones de ser juzgado. La Audiencia Nacional exonera a Jordi Pujol del juicio por la fortuna oculta debido a su deterioro cognitivo. El ‘expresident’ catalán, de 95 años, queda fuera del proceso, por lo que no afrontará responsabilidad penal ni obtendrá una sentencia absolutoria.