PSICOLOGÍA

Claves para lograr una separación sana: ¿se puede dejar de amar sin odiar?

Rafa Latorre y María Jesús Álava Reyes analizan los factores que llevan a la transformación fatal del amor en odio, la confusión entre afecto y posesión, y la importancia de buscar ayuda profesional para gestionar la ruptura con respeto y responsabilidad, sobre todo cuando hay hijos de por medio.

ondacero.es

Madrid |

Las rupturas de pareja, entre los procesos más dolorosos de la vida, esconden en muchas ocasiones dinámicas de odio y resentimiento que complican la superación de la crisis. En La Brújula de Onda Cero, la psicóloga María Jesús Álava Reyes explica en profundidad por qué tantas parejas terminan odiándose y cómo es posible "separarse bien", evitando caer en el daño emocional prolongado.

De la pareja al desencuentro

Rafa Latorre destaca la dificultad de entender cómo personas que se han querido años pueden “de repente parecer odiarse”. María Jesús Álava Reyes señala que esta mutación suele originarse en la falta de sincronía emocional: uno de los miembros siente que la relación ya no compensa, mientras el otro quiere continuar.

Quien desea separarse comienza a ver al otro como un obstáculo, un enemigo en su convivencia.

El peligro de la posesión

El sentimiento de posesión, advierte Álava Reyes, “termina con frecuencia por arruinar la relación”. Algunas personas llegan a ver a su pareja como una propiedad, lo que desemboca en actitudes deshumanizadoras e irracionales. No aceptan que su pareja tenga derecho a decidir sobre su vida, causando daños emocionales profundos.

Factores y frases recurrentes en rupturas

María Jesús menciona la dificultad que algunos tienen para aceptar ser “sustituidos”. En consulta se escuchan frases que reflejan desesperación e injusticia como “¿Cómo me has podido hacer esto?” o “No tienes derecho a enamorarte de otra persona”, pero estos sentimientos no deben llevar al enfrentamiento sino a la búsqueda de soluciones.

Cómo afrontar una ruptura madura

No se puede imponer el amor si el afecto terminó, pero sí es posible buscar acuerdos basados en el respeto. La psicóloga recomienda acudir a mediadores y profesionales, sobre todo en temas económicos o cuando hay hijos. “Lo mejor es tener el mismo abogado para encontrar puntos comunes”, señala, y la intervención psicológica es clave para minimizar el impacto en menores.

Cuando no hay diálogo ni acuerdo

Álava Reyes advierte sobre el grave riesgo que supone el silencio y el enfrentamiento en las separaciones. Ante situaciones de bloqueo comunicativo, recomienda buscar ayuda especializada para evitar caer en espirales de violencia o dañinas para todas las partes, especialmente cuando hay niños involucrados, que no deben ser usados como armas en la ruptura.

Reflexión final: separarse bien es posible

La psicóloga concluye con un mensaje esperanzador: aunque no es sencillo, “la separación es una ocasión única para demostrar que quien fue objeto de nuestro amor no debe convertirse en blanco de nuestro odio”.