Psicología: Las personas que disfrutan discutiendo, cómo gestionarlas
En momentos de tensión social y política, convivimos con personas que parecen vivir para discutir y generar conflicto. María Jesús Álava Reyes, psicóloga en La Brújula, analiza este comportamiento agotador y ofrece claves para no dejarse atrapar por el malestar que generan.
Aunque todos nos enfadamos alguna vez, existen perfiles que disfrutan provocando malestar constante y que son incapaces de razonar. Este tipo de personas generan tensiones en el ámbito familiar, social y laboral, dificultando el entendimiento y el respeto mutuo.
Según la psicóloga María Jesús Álava Reyes, es fundamental identificar estas conductas y aprender a desactivarlas para evitar vivir en una constante crispación.
El secuestro emocional: cuando la amígdala controla
Al enfadarnos, nuestro cerebro puede sufrir un "secuestro emocional" donde la amígdala domina sobre la corteza racional, impidiendo una respuesta lógica. Esta reacción es un mecanismo básico para protegernos, pero cuando se prolonga o se convierte en agresión, empieza a generar problemas personales y colectivos.
¿Por qué algunas personas discuten más?
María Jesús destaca que hay quienes tienen un sentido exacerbado de la justicia, quienes controlan mal sus emociones o tienen un "locus de control externo" que culpa a los demás de sus males, autorizándose a discutir constantemente. También existen personas tóxicas que disfrutan generando malestar y aquellas que siempre quieren tener la razón, lo que hace la convivencia especialmente difícil.
Orgullo y dificultad para ceder
Las discusiones se prolongan porque muchas veces el orgullo o el ego nos impiden ceder, incluso cuando sabemos que la otra persona tiene razón. Esta intransigencia mantiene tensiones que a menudo se olvidan en su origen, pero que afectan significativamente nuestras relaciones.
Claves para ceder y resolver conflictos
La psicóloga aconseja reconocer la emoción, analizar sus causas y comunicar sentimientos sin atacar, usando mensajes en primera persona. Es vital entender y respetar la perspectiva del otro y buscar soluciones en las que todos ganen, dejando de lado la necesidad constante de tener la razón.
Reflexión final: asertividad y empatía
María Jesús concluye que, aunque algunas personas generan tensión por su inflexibilidad, otras evitan la confrontación hasta el extremo de no expresar sus necesidades. La clave está en aprender a razonar y expresar nuestras ideas con asertividad, evitando generar tensiones y facilitando el entendimiento.
Esta perspectiva de María Jesús Álava Reyes presenta no solo un diagnóstico de la problemática social y emocional actual, sino también un camino para mejorar la convivencia diaria y reducir el desgaste emocional que provocan las discusiones sin fin.