El holocausto de la aristocracia: "Más del 10% de la nobleza murió durante la Guerra Civil española"
Alejandro Espejo ha presentado en La Brújula una investigación inédita sobre la persecución sufrida por la nobleza durante la Guerra Civil española. En su libro El holocausto de la aristocracia, el historiador sostiene que más de un 10% de los títulos nobiliarios de la época murió en el conflicto, en muchos casos de forma violenta y bajo una intensa deshumanización.
El profesor e historiador Alejandro Espejo ha pasado por La Brújula para hablar de 'El holocausto de la aristocracia.Violencia y persecución contra la nobleza' en la Guerra Civil, un libro en el que analiza por primera vez, de forma sistemática, la represión sufrida por los aristócratas durante el conflicto. El historiador sostiene que la nobleza fue convertida en objetivo político y social, y que su persecución alcanzó niveles muy altos en la retaguardia republicana.
Un término deliberado
Rafa Latorre le planteó al autor la carga del título, y Espejo explicó que la elección de la palabra no fue casual. Según dijo, era necesaria para reflejar la magnitud de la violencia sufrida por el colectivo nobiliario durante la Guerra Civil.
"Fue elegido conscientemente el término."
El historiador detalló que, aunque suele asociarse a otros contextos históricos, la palabra también puede entenderse en su acepción de gran matanza. En ese sentido, defendió que el título del libro responde a la realidad que documenta.
"En este caso, holocausto, en minúscula, la Real Academia Española lo define como gran matanza."
Una persecución inédita
Espejo recordó que sí existen estudios sobre la represión contra el clero en la retaguardia republicana, pero no sobre la nobleza como grupo social. Por eso, explicó, decidió abordar un fenómeno poco investigado hasta ahora.
"En España no había ningún trabajo hecho sobre este fenómeno."
El autor sostuvo que más de un 10% de las personas con título nobiliario murieron durante la Guerra Civil, ya fuera asesinadas o en el frente. Añadió además que el grupo era muy reducido, con menos de 1.900 titulares al comienzo del conflicto.
"Más de un 10% de las personas que ostentaban un título nobiliario murieron durante la Guerra Civil."
Azar y violencia
Durante la conversación, el historiador subrayó que muchos aristócratas murieron o sobrevivieron por puro azar, dependiendo del lugar en el que se encontraban cuando estalló la guerra. Latorre puso el foco en cómo la violencia se desató con especial dureza en ciudades como Madrid.
"Mucha gente murió o se salvó por casualidad."
Espejo recordó casos concretos de aristócratas detenidos y fusilados por ser reconocidos por chóferes o por su entorno cercano. Esa dinámica, explicó, formó parte de un proceso de deshumanización más amplio.
"A partir del 18 de julio pasamos de ser personas a ser conejos seguidos."
Chóferes, burdeles y lealtades
La entrevista también repasó episodios singulares recogidos en el libro, como el de la duquesa de Lerma, que logró salvar la vida de manera insólita. Espejo relató que un miliciano especialmente violento acabó protegiéndola gracias a la intervención de su chófer.
"Mi señora, la duquesa de Lerma la van a matar a usted."
Latorre destacó el contraste entre la traición de algunos empleados y la fidelidad de otros que arriesgaron su vida por proteger a sus señores. El historiador confirmó que hubo comportamientos en los dos extremos.
"Tenemos otros casos de personal de servicio que se van a mostrar leales a sus señores."
La tercera España aristocrática
Otro de los puntos de la conversación fue la figura del marqués de Carvajal, que según Espejo intentó advertir a Azaña de la conspiración golpista. El historiador lo presentó como un ejemplo de aristócrata que trató de evitar la guerra y de tender puentes entre ambos bandos.
"Que finalmente no triunfaran las trompetas triunfantes del odio."
A juicio del autor, hubo una pequeña "tercera España" dentro de la nobleza, formada por quienes no se alinearon de forma automática con ninguno de los dos bloques.
El rechazo del franquismo
Espejo explicó que la aristocracia tampoco recuperó su posición con la victoria franquista. Según señaló, Falange desconfiaba de la nobleza tradicional y el propio régimen acabó construyendo sus propias élites.
"La aristocracia no recupera el estatus perdido."
El historiador añadió que la gran mayoría de la nobleza se mostró fiel a don Juan y esperaba la restauración monárquica, algo que no llegó a producirse. Franco, dijo, se aferró al poder y cambió el rumbo que muchos aristócratas imaginaban.
"Se agarra al poder como una garrapata."
El enemigo simbólico
En el tramo final, Espejo reflexionó sobre cómo la aristocracia fue convertida en símbolo del adversario político. Aunque era un grupo pequeño y heterogéneo, terminó representando todo aquello que la República quería reformar y que la guerra acabó llevando al terreno de la eliminación física.
"La aristocracia se construye un enemigo que en realidad no es tal."
El autor recordó además que incluso Picasso recurrió a la figura de una marquesa para criticar a los apoyos sociales del bando sublevado, lo que demuestra hasta qué punto la nobleza se había convertido en un símbolo de época