EN LA BRÚJULA

El monólogo de las ocho: "Lo que no puede ser es que las instituciones se denigren en cuanto estorban a la familia Sánchez"

Rafa Latorre reflexiona en La Brújula sobre la situación judicial de Begoña Gómez y las palabras de Netanyahu ante la ONU.

Rafa Latorre

Madrid |

El monólogo de las ocho: "Lo que no puede ser es que las instituciones se denigren en cuanto estorban a la familia Sánchez"

El ejército israelí colocó altavoces en Gaza para que retumbaran las palabras de Benjamin Netanyahu en la ONU. Ha sido una petición del primer ministro en persona que decía que quería que sus palabras llegaran a los rehenes que permanece secuestrados por Hamás. Netanyahu en Nueva York le ha hablado a un plenario medio vacío porque la mayoría de las delegaciones en la Asamblea General de la ONU decidieron abandonar la sala cuando subió a la tribuna.

Pero lo escucharon, claro que lo escucharon. Con mucha atención sobre todo por si ofrecía alguna pista acerca de cuándo pondrá fin a la ofensiva y cuáles son sus planes acerca del futuro. Esa información no ha llegado. Sí, la maldición de Netanyahu a todos aquellos países que han reconocido recientemente el Estado Palestino sin poner ninguna condición.

Por cierto, aunque esto es una anécdota, no ha mencionado específicamente a España, cuyo gobierno seguro que ansiaba una buena andanada que lo situara como vanguardia antiisraelí, pero Netanyahu ha preferido ningunear a Sánchez y señalar a Francia, Reino Unido o Canadá que muy recientemente, según dice, han premiado la matanza de Hamás con el reconocimiento del Estado palestino.

El primer ministro de Israel ha negado lo que llama "la falsa acusación de genocidio" y afirma que para Israel, cada víctima civil es una tragedia; para Hamas, es una estrategia. Lo sustancial del mensaje de Netanyahu es que no va a detener la ofensiva de su ejército hasta que el trabajo esté terminado.

Netanyahu se ha referido a la persecución del Tribunal Penal Internacional, que mantiene activa una orden de detención contra él. De hecho, en su viaje a Nueva York, el avión presidencial, el ala de Sión, ha tenido que sortear el espacio aéreo de aquello que reconocen la jurisdicción de esta corte.

Pero en realidad esto no es lo más relevante, porque no ejerce ninguna influencia sobre Netanyahu. Sí hay una voz que puede cambiar algo el curso de la guerra o que puede mover la voluntad de Netanyahu, la de Donald Trump.

Tampoco hay que pecar de ingenuos ni acudir al tópico de la amistad israeloestadounidense. Netanyahu se las ha tenido tiesas con los presidentes estadounidenses desde Bill Clinton. Es verdad que nunca se manifiesta una abierta hostilidad pero muchas veces Estados Unidos presiona con fuerza a Israel y tantas otras Israel ignora a su aliado. En este caso es la primera vez que Trump pide parar la guerra. Y su llamamiento viene acompañado de una plan muy distinto al de convertir Gaza en un resort de vacaciones.

Se trata de un plan de 21 puntos que su enviado especial, Steve Witkoff, presentó a los líderes árabes y musulmanes en la reunión que mantuvieron esta semana en Nueva York y en el que la Autoridad Nacional Palestina (ANP) no participaría, al menos en el inicio.

Contempla la creación de un organismo temporal para gobernar Gaza que lideraría el ex primer ministro británico Tony Blair. La idea es darle un mandato del Consejo de Seguridad de la ONU para cinco años, al estilo de lo que ocurrió en Kosovo.

Dentro de unas horas, a las 18:00 horas de este sábado, justo con el pitido final del derbi, Begoña Gómez hará su cuarta visita al complejo judicial de Plaza de Castilla en Madrid. Allí le espera el juez Juan Carlos Peinado que pasa su cumpleaños de guardia. Es que mañana cumple 71 años, un año antes de su jubilación.

Habrá revuelo a las puertas pero también habrá un blindaje de seguridad que impedirá que los periodistas se acerquen a la esposa de Pedro Sánchez. La melé de micrófonos se la reservan a otros consortes, a la esposa del presidente no se podrán acercar y de hecho tiene permitido entrar por el garaje.

Todo esto es un mero trámite. Están los tres investigados por malversación que son Begoña Gómez, su amiga Cristina Álvarez y el actual delegado del Gobierno en Madrid, Francisco Martín, para que el juez les comunique los términos de su imputación. Las razones por las que pronto pueden ser sentados en el banquillo, que es la contratación de la citada amiga con un sueldo público para ocupar de las actividades privadas de Begoña Gómez.

Si eso ocurre, si finalmente no prospera ninguno de los recursos y las instancias superiores lo permiten y el instructor envía al banquillo a Begoña Gómez será juzgada por 9 ciudadanos elegidos de una lista de 2.846 hombres y mujeres candidatos preseleccionados para integrar los jurados populares en Madrid en los años 2025 y 2026. Es un registro de acceso público, disponible en la web de la Oficina del Censo Electoral.

Si tienen curiosidad pueden leerla, aunque es como leer las Páginas Amarillas. Y además es un ejercicio ocioso, porque los 9 ciudadanos que finalmente lo compondrán se mantendrán en secreto por razones que cualquiera puede imaginar hasta el fin de las deliberaciones. Si presionan como presionan a magistrados hechos y derecho como Peinado o Beatriz Biedma imagínense lo que podrían hacer con un ciudadano.

Si de hecho ya la estrategia mediática consiste en impugnar su decisión antes de que se pronuncie, antes de que se constituya el jurado, antes de que se publique el auto de apertura de juicio oral de Begoña Gómez. Es todo un ataque preventivo.

Y por eso incluso quienes teníamos dudas debemos hoy defender al jurado popular. Porque, miren, lo que no puede ser es que las instituciones se denigren en cuanto estorban a la familia Sánchez. Nadie se cuestionó la vigencia del jurado popular cuando Francisco Camps se sentó ante uno. Por cierto, resultó absuelto. Y ahora se utilizan todo tipo de argumentos para desacreditarlo.

Hemos escuchado incluso a tertulianos decir que como en Madrid hay una mayoría absoluta del PP el fallo de un jurado estaría decantado. Minan la credibilidad magistrados que juzgarán a Álvaro García Ortiz y ahora minan la credibilidad del jurado popular. ¿Qué hacemos?

Por otro lado, ¿qué argumento es ese de que como seguro que votan al PP no podrán juzgar con objetividad? Es pura mentalidad militante. Quien lo profiere en realidad lo que está reconociendo es su incapacidad para sustraerse a sus opiniones políticas para juzgar los hechos con objetividad. Proyectan su propia incapacidad en el resto de los ciudadanos. Confesión comprometedora para un periodista…